¿Tengo más de 50, y qué?

En las últimas semanas, hemos estado impartiendo formación en materia de inserción para perfiles de edad comprendida entre 50-60 años y ha sido una experiencia muy enriquecedora.

Sin duda ha sido todo un reto: empezando por las “bandas sonoras” que inician nuestras sesiones, que han ido desde AC/DC , Linking Park, Los Chunguitos, Camela, reguetón…

Después de haber impartido formación similar con perfiles menores de 30 años hace unos meses: nos ha llamado mucho la atención la similitud entre ambos colectivos. Realmente, podríamos decir que nos ha asustado un poco.

En los más jóvenes predominaba un desánimo y frustración por no encontrar el ansiado trabajo. En su opinión, la “culpable” era la crisis, la situación política y su falta de experiencia.

Para el colectivo de más mayores: también el desánimo, frustración, sentimiento de “no valer ya para nada” era la tónica predominante… En su opinión, la “culpable” era también la crisis, la situación política y en este caso el exceso de experiencia.

¿Creéis que están en lo cierto? 

Podemos o no compartir su opinión, pero realmente culpar de nuestra situación a factores externos, no dejan de ser EXCUSAS para justificarnos.

Cada uno es libre de decidir si quiere ser el protagonista de su vida, el capitán de su travesía o simplemente dejarse llevar por la corriente. Posiblemente sea más cómoda la segunda opción, pero : ¿es la que más os gusta?

El desconocimiento de nosotros mismos, hace que no nos saquemos todo el partido que podríamos. Si no conocemos nuestras fortalezas: ¿cómo vamos a transmitirlas a una empresa para que quiera contar con nosotros?, y si no conocemos nuestras debilidades o mejorables, ¿cómo vamos a superarlas?

Algo tan sencillo como esto, supone un auténtico bloqueo, independientemente de la edad. Ha sido un factor común en todos los perfiles con los que hemos trabajado este año.

Primera clave

La primera clave para encontrar trabajo después de los 50, es CONOCERSE . Después de toda una vida llena de experiencias, tanto personales como laborales: es momento de pararse a reflexionar sobre cuáles han sido los éxitos y logros conseguidos, los aprendizajes y dificultades que habéis sido capaces de superar.

Ha sido muy frecuente que ante la pregunta : ¿qué sabes hacer?, obtengamos la respuesta: “he hecho de todo, o sé hacer de todo“. O si preguntamos: ¿en qué te gustaría trabajar?, la respuesta sea: “de cualquier cosa“.

Aunque es probable que no le falte verdad a estas respuestas, consideramos que no son las más apropiadas.

De todo lo que sabéis hacer, que estamos seguros de que es mucho, es importante que seáis capaces de destacar aquello que realmente hacéis mejor; aquello que os motiva más, lo que consideráis que es realmente vuestro talento. Si tenéis esto claro, será más sencillo que podáis transmitírselo al mercado laboral, y que éste quiera contar de nuevo con vosotr@s.

Os puede resultar de gran ayuda, preguntar a las personas más cercanas cuál es su opinión sobre esto: ¿piensan lo mismo que vosotros? Muchas veces la imagen que proyectamos no es la misma que la que tenemos de nosotros mismos.

En cuanto a “trabajar de cualquier cosa“, es importante que focalicéis vuestra búsqueda. ¿De cualquier cosa? Os invitamos a haceros la pregunta al revés: ¿de qué “cosas” no estaríais dispuestos a trabajar? Quizás así os resultará más sencillo centrar vuestra búsqueda en lo que realmente queréis hacer.

A las empresas les gusta contar con trabajadores que quieran estar en ellas; que tengan mucho que aportar y quieran hacerlo, no con perfiles que los hayan visto como última opción. El rendimiento es muy diferente, y se traduce en resultados: pensad que el objetivo de las empresas es obtener beneficios.

Segunda clave

La segunda clave, es la ACTITUD.

Nos habréis escuchado muchas veces hablar de los “vampiros emocionales”. Son aquellas personas con actitud negativa y derrotista. ¿A quién le gusta rodearse de gente con este perfil? A las empresas tampoco les gusta…

Entendemos que para aquellos que tenéis una situación familiar complicada, que lleváis tiempo sin trabajar: es fácil que hayáis caído en el desánimo. Incluso que os irrite que os hablemos de actitud. Este desánimo se traduce en muchas ocasiones en problemas de salud, dolores, “achaques propios de la edad”… Muchas de estas dolencias tienen su origen en nuestra cabeza, en nuestros pensamientos, más bien. Algunos pensaréis que es una locura pensar esto. Para los que me conocéis y conocéis un poco mi historia: quizás esta locura empiece a tener algo de sentido… Os invitamos a reflexionar sobre esto.

Una actitud positiva, os abrirá muchas puertas. En las empresas quieren a trabajadores que generen buen ambiente. Vuestras posibilidades de tener una nueva oportunidad aumentarán exponencialmente con una sonrisa.

Tercera clave

La tercera clave, es MOSTRARSE.

De poco nos sirve ser geniales, talentosos y tener muy buena actitud, si el mercado laboral al que queremos acceder no nos ve.

Los medios para buscar trabajo, posiblemente han cambiado mucho desde vuestro primer empleo. Es importante conocer los nuevos métodos; adaptarse a ellos para subirse de nuevo a la rueda del mundo laboral, sea por cuenta ajena o como emprendedor.

Elaborar un CV llamativo, estar presente en redes sociales, seguir formándose y que nuestro entorno sepa que estamos en búsqueda activa de empleo: serán de gran ayuda en este punto.

Estas tres claves han ayudado a much@s de nuestros alumnos a conseguir su objetivo de encontrar empleo, independientemente de su edad.

Podríamos seguir profundizando mucho en ellas. Si estáis interesados en este tema: os animamos a que contactéis con nosotros y estaremos encantados de acompañaros en vuestra aventura de volver al mercado laboral.

 

 

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