Cuando me planteo objetivos, a veces, me freno o me pierdo en el camino. Otras veces, simplemente, no me pongo objetivos realistas.

Todas las personas estamos en un camino de aprendizaje y desarrollo.

Todos tenemos que evolucionar, sin perdernos en el camino.

Hace tiempo descubrí, la figura del coach.

Leí, que mediante el coaching personal puedo trabajar mis objetivos y mis metas.

A medida que evolucionaba el proceso, me di cuenta de que estaba desarrollando herramientas que me ayudan en mi día a día.

Aprendizajes, que enriquecían mi vida y mi trabajo.

Trabajar mis problemas personales me ayudó a tener una idea más clara de mi entorno y de mi persona.

Sin darme cuenta fui desarrollando una intuición, que me ayudó a tomar mis propias decisiones, a motivarme e incluso motivar y ayudar a otras personas.

Todo este proceso se convirtió, en un quitarme capas para poder ser más libre.

Ser más libre me permitió fluir y asumir mis acciones, mis decisiones, mis creencias, mis valores y sentimientos.

Este proceso, me ha servido para crear un cambio personal en mi y en mi vida.

Un cambio que era necesario para poder emprender nuevos objetivos.

Qué es el coaching”

El coaching es un proceso de acompañamiento”, basado en el “respeto”.

Y su fin es aprender a alcanzar objetivos de forma natural y espontánea.

Objetivos realistas”

El proceso de coaching personal es una manera de poder sentirme y de poder expresarme.

De mirar en mi interior y poder ver la razón real por la que no soy capaz de alcanzar mis objetivos.

Analizar qué herramientas necesito para alcanzar mi meta.

Ser consciente de las destrezas que tengo que desarrollar, si no las tengo.

Ser realista y vivir con los pies en la tierra y la la cabeza sobre los hombros”.

Este proceso de aprendizaje, se denomina “darme cuenta”.

Darme cuenta es”

Tener conciencia de mi mismo, desde la honestidad y sinceridad. Desde la humildad.

Ser humilde es ser consciente de las capacidades reales que tengo. Ni aumentadas, ni disminuidas.

Ser honesto, es evitar el auto engaño, así como el engaño a otras personas. Si nos engañamos a nosotros mismos, lo más probable es que intentemos convencer a los demás.

Ser sinceros es evitar las máscaras. Todos nos colocamos máscaras en nuestro día a día. Pero presentarnos con sinceridad puede evitarnos en un futuro, muchos malos entendidos y a largo plazo facilitarnos la toma de decisiones y llevar una vida congruente.