¿Y por qué no? Uno de los grandes logros a nivel laboral del S.XX fué la semana de 40 horas. ¿Podría ser uno de los logros de nuestro siglo la semana laboral de 4 días?

En muchas formaciones y en procesos de coaching, planteamos la pregunta : «¿para qué estamos aquí?», refiriéndonos a para qué hemos venido a este mundo. Algunos responden: «para trabajar». Siendo esa la respuesta, podríamos apostar por unas jornadas semanales de 7 días: ¿es eso lo que queréis?

Podemos poner en duda muchas cosas, pero algo que nadie puede negar es que estamos en este mundo de paso. Podéis pensar que hay o no vida después de la muerte, resurrección, reencarnaciones… Pero lo que sí está demostrado es que nacemos y morimos, y al menos a efectos carnales, es así.

¿Por qué no tener más tiempo para disfrutar de la VIDA?

La finalidad de las empresas es obtener beneficios, sino serían ONG… Si se mantiene el nivel de beneficios, realmente a las empresas les daría igual que se trabajase 2, 3 o 5 días a la semana. Es más, si hablamos de trabajos en oficina, o en otro formato de sede física, supondría un ahorro no tener que mantener las instalaciones abiertas toda la semana.

La clave estaría en la gestión del tiempo. Si se organiza y se aprovecha mejor el tiempo, se rinde más.

Seguro que habéis visto, o vivido en alguna ocasión, situaciones en las que los trabajadores «calientan la silla». Seguro que vosotros no lo habéis hecho… pero habéis tenido algún/a compañero/a que consumía horas de trabajo en redes, charlas, pitillos… o pérdidas de tiempo varias. Deseando que pasasen los minutos para que llegase la hora de salir: como los niños en el cole esperando que suene el timbre.

Esto se solucionaría trabajando por objetivos: si se consigue el objetivo propuesto en 5 horas, ¿porqué permanecer 8 en el puesto de trabajo?, ¿no se podrían invertir esas 3 horas restantes en un nuevo objetivo? Adelantando un poco cada día, ahorraríamos un día a la semana, o incluso más. O, de no ser posible adelantar los objetivos del día siguiente, ¿porqué no tener el resto del día libre? Si tuviésemos más tiempo cada día para dedicarlo a aquello que más nos motive: familia, ocio, amigos , al día siguiente iríamos a trabajar con mucha más energía y predisposición.

Apostar por el tele-trabajo sería una opción también muy interesante, ya que permitiría la conciliación: tema que sigue siendo una de las debilidades del mercado actual. Este formato, bajo mi punto de vista, parte de la confianza entre empresa-trabajador. No sería posible en todos los trabajos, pero sí en los administrativos, o los que se puedan desempeñar con un equipo informático. ¿Qué os parecería poder trabajar desde casa o desde otro sitio distinto a la oficina?

Seguro que conocéis algún caso de personas que van al trabajo como si fuesen a la guerra… o directamente como si fuesen al matadero… ¿no os parece triste?, ¿es esa la vida que queréis para vosotros/as?

Si a esto añadimos que cada trabajador aproveche sus fortalezas y trabaje en aquello que realmente le gusta, el rendimiento mejoraría exponencialmente.

De momento, otras empresas de otros países han apostado por esta fórmula, y los resultados están siendo positivos, como podéis leer en este artículo: jornada 4 días.

¿Véis posible esto en vuestras empresas?