El Camino

El Camino

Si tuviera que decir lo que es la vida, sería incapaz de definirla y lo que supone.

Creo que mi actitud sería soberbia, sólo por intentarlo. Ella tiene sus propios caminos; es misteriosa, reservada y sabia. Si naciéramos con la capacidad de conocer sus caminos, realmente aprenderíamos…

Tan sólo te puedo hablar de mi camino y experiencia de las cosas.

Al principio pensé que lo sabía todo, a eso le llamo soberbia. Luego, poco a poco me di cuenta de que estaba equivocada.

Me enseñaron que la vida era un camino simple y sin peligros. Que con esfuerzo todo se consigue.

Con la experiencia, comprobé, que en la vida hay peligros y que el miedo me avisaba para que estuviera alerta y salir de ellos.

Sí, he aprendido, pero en ese aprendizaje he visto como se me iba la vida entre las manos. Y lo peor, he visto como se iba la vida de otras personas.

De todo esto solo me queda la experiencia y el aprendizaje del para qué de la experiencia frente al por qué de las cosas.

El para qué de ese camino. Para ayudar a las personas.

Quizá sin saberlo me olvidé de mi misma. Gracias a dios otras personas se acordaron de mí. Y como un espejo me ayudaron a reflejarme para que no me perdiera.

Todos hemos perdido, pero también hemos ganado.

Que bonito es dar y recibir. Que bonito es recibir dando.

Mi alma se iba llenando y mi mochila, poco a poco se iba liberando del peso y de la carga.

He cometido muchos errores, como todas las personas. Aunque siempre intenté hacerlo lo mejor que pude.

De algunos errores he aprendido y de los otros, creo que también aprenderé.

De las personas con las que me he cruzado, algunas se convirtieron en compañeras de viaje. Algunas de ellas cargaron con mi mochila, cuando yo no podía con el peso.

Siempre recordaré a mis compañeras de viaje.

Poco a poco, me enseñaron y aprendí a observar y escuchar. Antes sólo miraba.

Pude colaborar en proyectos de ayuda. Seguro que de esta experiencia aprendí mucho…

Aunque ahora no sabría decirte el qué.

Con el tiempo me doy cuenta de que hay muchas maneras de ayudar. Quizá la mejor es una sonrisa sincera.

Experimenté la generosidad de quien menos tiene. El poder de la sonrisa y del buen humor. Y es que pocas cosas ayudan más que una sonrisa sincera.

Cuanta inteligencia emocional somos capaces de demostrar cuando sonreímos sinceramente.

Yo en mi experiencia creo que la vida es un continuo darse golpes, tomar decisiones y continuar a delante. Siendo consciente de cómo mis acciones afectan a otras personas. Sé que esto es complicado. Yo lo llamo la auténtica responsabilidad.

Me he dado cuenta de lo importante que es rodearme de buenas personas que me respetan y respetan la vida.

Todas la personas somos diferentes. Pero la diferencia no tiene por qué ser mala, aunque nos asusta.

Me asusta el cambio; cambiar, ver con el corazón, lo que es distinto y me saca de mi razón, donde creo que todo es perfecto.

El miedo me ayudó a valorar las pequeñas cosas, como un pedazo de fruta, cuando tenía hambre.

El miedo a la muerte me recordó que estaba viva y que tenía que seguir luchando por la vida. Esto me ha hecho sentir más viva que nunca. A sentir mi respiración, cómo el aire entraba en mis pulmones, prestando atención a los detalles y entender que todo puede cambiar en un segundo.

Esto me enseñó, lo que yo creo que es humildad. La importancia del buen humor, trasmitir alegría, ser compasiva, saber escuchar, tener paciencia y disfrutar de la compañía de los compañeros de viaje. El verdadero significado de la lealtad.

En el momento en el que menos tenía, fue cuando más me llené y cuando se produjo el cambio más grande.

Aprendí que vivir es pasar a la acción.

Descubrí que los ángeles terrenales son capaces de entender el dolor verdadero, el tormento y verdadero sufrimiento. Viendo, observando y esperando a que el alma cure sus heridas. Mientras el tormento quema, como el fuego que cura las heridas, mientras el alma se transforma, supura y se hace más fuerte y sabia, en el perdón del pecado original, con el que nacemos.

Gracias ángeles de la guarda, por no tener miedo de mi pecado original, por cuidarme. Por estar ahí, cuando todos se fueron, por miedo y vergüenza.

Gracias por no haberme juzgado. Porque vuestro perdón y amor infinito me ayudó a sanar y a curarme.

Gracias por no haber tenido miedo y por haberme cuidado en el fuego, en el inframundo. Mientras se quemaban vuestras plumas, ya no podíais volar y os quedasteis conmigo, atrapados, pero enteros, observándome, mirándome con amor infinito y cuidándome.

En reconocimiento a todas aquellas personas que día a día se queman o han quemado, ayudando, para que la vida y el mundo sea un sitio mejor y más justo.

Para esas personas que han perdido, por dar y que han puesto su vida al servicio de una vida mejor. Aportando incluso sus recursos propios.

Vosotras, personas altruistas sabéis quienes sois y creo que no es necesario nombraros, porque sois ángeles en la sombra, llenos de luz que no queréis el reconocimiento.

Gracias por haber ayudado a tantas personas y por hacer de esta vida un sitio mejor.

Mi corazón late fuerte.

Mi corazón late fuerte.

Siento mi corazón fuerte, como en una carrera.

Me he dado cuenta, que me cuesta llegar a las personas. Quizá me intrigan tanto que me gustaría poder escuchar sus historias.

Ninguna persona hemos nacido aprendidas. Yo en mi caso nací con la capacidad de hablar poco. Reconozco que no tengo una bola de cristal, para saber lo que otras personas sienten o piensan. Y con el tiempo he aprendido que mi forma de pensar y ser, es diferente.

Sé que puede resultar difícil entenderme. Soy una persona callada o tímida, pero no distante. No entiendo bien las ironías o bromas pesadas.

Me duelen los comentarios que se hacen sobre las debilidades de las personas. Me pone muy triste escuchar las palabras falsas.

En el fondo, de mi corazón, estoy deseando escuchar, poder hablar, aprender, compartir. Reconozco que soy incapaz de soportar la emoción y la tensión que me causa, poder hablar y expresarme.

Mi corazón se cierra con la injusticia. Siento dolor y mucha pena.

Algunas personas me miran mal o ponen mala cara. Otras, hacen comentarios sobre mí, que no entiendo, pero que se me quedan grabados, se repiten en mi cabeza como una canción y pasado un tiempo, siento que me hacen daño.

Luego a estas personas les doy las gracias, porque en el fondo sé que me quieren, ya que esta es una expresión pobre del amor.

Yo no lo sabía, pero hay personas que me consideran débil, por ser así. Sé que intentan protegerme.

Quizá entienden mejor que yo el mundo que hemos creado.

Reconozco que las admiro, las respeto y las valoro… Las observo desde el respeto, las escucho y rezo por sus almas, en mi intimidad.

No quiero que nadie sufra. Pero esto es imposible, la vida me ha enseñado que eso es imposible, por eso solo puedo rezar por ellas.

Me encantan los colores. Me quedo como hipnotizada… Lo sé, es raro… Yo pensaba que era algo normal.

No tengo muchas amigas, pero reconozco que las personas que me conocen me quieren. Y las personas que me hacen daño también me quieren, sólo que ellos no lo saben. Y me da pena, porque sé que no saben lo que es el amor. Espero que algún día lo encuentren y lo vivan.

Me encantan las flores, los animales y la naturaleza.

En los parques o en el autobús, veo a las personas y me imagino cómo serán sus vidas.

Cuando veo a una persona preocupada me gustaría poder decirle, “tranquila” todo se va a solucionar.

Creo que la vida de las personas es más rica y emocionante de lo ellas creen, aunque fantaseen, para evadirse.

Cuando tengo que buscar algo, lo hago por formas y colores. Esto a veces es un problema…

Mi vida es un cúmulo de emociones, intensas, muy intensas. Aunque parezco una persona tranquila y parada, dentro de mi lo vivo todo intensamente. Por ello, necesito buscar la tranquilidad, a veces en la naturaleza, otras veces tomando un café… que no es lo mismo que querer estar sola.

Espero que este pequeño relato te guste. Y quiero darte las gracias por haber dedicado tu tiempo a leerlo.

No todas las personas somos iguales. Esto es una cuestión que he aprendido con el tiempo…

Que tengas un feliz día.

Cómo pescar trabajo, afrontando la tormenta

Cómo pescar trabajo, afrontando la tormenta

PROA A LA MAR.

Hoy es un día lluvioso, de esos en los que miro por la ventana y veo una cortina de lluvia. Es una lluvia que cae ligeramente inclinada en ángulo. Un ángulo perfecto de unos 30º. Es muy fina y ordenada. Cada gota parece ocupar el hueco perfecto que le corresponde. Junto a ella, otra gota de agua perfectamente colocada y así una y otra, junto a otra, formando un tejido. Como una manta, perfectamente tejida, mecida por el viento, cuando sopla, haciendo hondas perfectas.

La mar hoy bate con fuerza. “Marinero, hoy es día de café y descanso. Hoy no vas a salir a la mar. Caprichosa o sabia te da un descanso, dejándote hacer”.

Hay muchos días de pesca o pocos según se vea. La mar es muy grande y no se pesca en todos los sitios. Esto es lo primero que aprendes.

Ahora recuerdo cómo empecé a pescar, cuando me enseñaron. Al principio como todos en el puerto, con cañas. Luego ya más en serio íbamos en el barco.

Pasábamos horas hasta llegar al sitio y para cada especie, teníamos unas horas, una marca y un aparejo con una plomada diferente. Aparejos montados con pitas distintas, en función a la especie, al peso de la plomada, la profundidad y la corriente.

El mar es muy grande y cada marca tiene su captura. Aquí es donde uno se sabía pescador, marinero o no. Eres pescador si eres capaz de llegar al sitio y pescar. Y aún así, muchos días te vas de vacío.

La mar es muy grande y si quieres pescar tienes que ir con el aparejo adecuado, el cebo adecuado y al sitio correcto.

Puedes tener unos aparejos perfectos para pescar bonitos, pero amigo, quizá tengas que ir a donde están. No pongas aparejos de bonitos para pescar calamares.

Esto parece algo sencillo de entender, pero cuando buscamos un trabajo, o pretendemos promocionarnos, ¿somos conscientes de si usamos los canales correctos?

¿Tenemos en cuenta si las herramientas que utilizamos son las adecuadas?

Como se dice vulgarmente es “Cuestión de estar en el sitio adecuado en el momento correcto”.

Para mí es más fácil entenderlo con los aparejos y con la pesca, así como con los sitios de pesca.

Todo tiene su sistema, una preparación y un sentido.

Cuando veo una rompiente con piedras, pequeña, sin mucha espuma o corriente, siento que ahí tiene que haber algo.

Mi experiencia me dice que ese puede ser un buen sitio.

Esta es una experiencia probada con éxito y con muchas horas de trabajo.

A quién se le ocurre siendo especialista en electricidad pasar con un currículo, por una panadería, demandando empleo de panadero, por ejemplo. Mi lógica me dice que quizá esto sea una pérdida de tiempo. Aunque cada uno es libre de hacer lo que considere mejor y más adecuado”.

Lo sensato es tomar conciencia de:

  • Quién soy.
  • Qué servicio puedo aportar.
  • Me van a pagar por lo que hago.
  • Dónde demandan mis habilidades y servicios.

Cuando se busca un trabajo o una persona busca su perspectiva laboral o proyecto personal:

  • Que tipo de pescador soy. La persona tiene que explorar, saber quién soy y qué puedo ofrecer.
  • Ser consciente de qué es lo que quiero ir a pescar. Tomar conciencia de qué es lo que quiero sacar, de esa experiencia, motivación. Es decir, qué te motiva realmente para pasar a la acción y demandar ese trabajo.
  • Estudiar si tengo el equipo necesario para afrontar esa pesca, equipación. Analizar mis recursos o herramientas.
  • Ser consciente si conozco la técnica de pesca. Ser consciente de si mi formación es la que demandan o si mi formación es la adecuada. Adaptar mis herramientas y conocimientos a la búsqueda de empleo. Ser coherente en la búsqueda de empleo en función a las herramientas que tengo. Soy especialista en…” “Tengo experiencia en…”
  • Tener claro los sitios en los que puedo pescar. Páginas y empresas que demandan mi especialidad. “Cuáles son los caladeros”.
  • Tener una red sólida de pescadores amigos, que compartan sus experiencias e información sobre las capturas y las zonas. Experiencia in situ. Es importante una buena publicidad. Tener redes sociales donde presentarnos como LinkedIn. Y donde presentar nuestros servicios, conocimientos y donde poder intercambiar opiniones y experiencias con personas que están en el sector en el que nos hemos formado. Compartiendo experiencias y hablando con personas diferentes , si puede ser que no conocieras antes.

 

Cada técnica, muchas veces requiere un equipo determinado. Y aquí es donde te haces especialista. Eliges los señuelos que más se adaptan a tu forma de pescar. O que te dan mejor resultado. Esta experiencia es a través de prueba y error. Tu experiencia”.

 

Mensaje en una botella

Mensaje en una botella

Hace tiempo estaba haciendo una medición en una casa para poder hacer los planos.

Era un encargo que me habían hecho. Tenía que hacerlo, ya que en esa época estaba sin un trabajo fijo. Me habían llamado de varias ofertas de trabajo, pero no se volvieron a poner en contacto conmigo.

Supongo que sabrás cómo se hace una medición.

En un principio se empieza por la puerta de entrada y después, se va por toda la casa, en un sentido, para no olvidar ningún hueco, tomando todas las medidas en horizontal y en vertical. Esto lleva tiempo y es un trabajo muy meticuloso, porque si no tomas una medida, el resto puede descuadrarse. Sorprende mucho cuando he tomado todas las medidas ver el resultado final y cómo todo coincide.

Lo bueno de este trabajo, es que me permitía dibujar, desplazarme, conocer personas y sitios nuevos. Y me daba un dinero que necesitaba, mucho.

Normalmente esto lleva varias horas por lo que, me solían dejar solo, hasta que acababa la tarea, ya que son casas que se han quedado en desuso y nadie vive en ellas.

Hace unos años me sucedió una cosa que creo no olvidaré.

En una estancia, tirado en el suelo vi un papel. Lo cogí para no dejarlo tirado. Me llamó la atención que estaba escrito a mano y el tipo de letra. Sin leerlo pude distinguir palabras y la fecha.

Me llamó tanto la atención que decidí leerlo.

Se trataba de una carta.

Decía que era consciente de todo el tiempo que había pasado, ya no era una niña y que el tiempo había pasado rápido. Esta ha sido mi casa, ya no me queda mucho tiempo. Lo sé pero no me importa.

Necesito escribir porque, no soy capaz de contarle esto a nadie.

Me acuerdo de ti todos los días. Hice lo posible para olvidarte. Me enfadé contigo y con el tiempo te eché de mi vida.

Ahora me doy cuenta de lo absurdo, que supone vivir enfadada con alguien toda la vida. Soy consciente de todas las oportunidades que he perdido y hemos perdido, sólo por no aceptar la vida como es. Quizá haber sabido de ti hubiera sido más fácil que negarte.

Yo ahora tengo miedo. Y me gustaría que estuvieras a mi lado.

Me doy cuenta de lo absurdas que somos las personas. Buscando y perdiendo oportunidades que nos pueden sumar.

Fuiste mi maestro, mi alumno, mi amigo. Fuiste una inspiración, luz y guía. Pero, reconozco no fui capaz de respetarte. Porque me engañaron o porque me dejé engañar o porque me engañé a misma. Qué mas dará ahora.

Ahora siento eso que leí de que en el fondo somos todo amor. Hasta ahora sólo he visto el amor condicional y el amor condicionado. Pero ahora no siento rencor por nada ni nadie, ya que sé que no me voy a llevar nada. «Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos», como decía el Principito.

Me arrepiento, sí, de haber dejado que te fueras, aunque eres libre y siempre te portaste de forma libre y espontánea. Una libertad salvaje que ahora entiendo como natural, auténtica y sincera, que admiro. Siempre fuiste tú y fuiste capaz de crear lo imposible. Aunque traté de convencerme de que no lo hiciste. 

Una libertad que nunca pude entender y que ahora entiendo. Desde tu libertad siempre estuviste ahí y no pude valorarlo.

Te admiro por haber sido tú mismo. Fiel a tu libertad y a tus valores. Por haber sido capaz de crear y hacer cosas nuevas. Aunque no puedo reconocerlo.

Hoy tengo miedo y me siento insegura. Es un miedo irracional, que no soy capaz de explicar.

Nunca he tenido miedo hasta hoy. Puedo sentir lo ridícula e imperfecta de la situación. Pensando que tenía todo el tiempo del mundo para… pero el tiempo se acaba y el efecto de las consecuencias también. Aunque se hacen más visibles, en la soledad. Una soledad que elegí yo misma.

Ahora me duele no haberme querido despedir…

Quizá, la persona a quien iba dirigida pueda leerlo, aunque siendo realista lo dudo. Creo que es una pena que se perdiera el mensaje, fuera lo que fuese, por eso quiero compartirlo.

Quizá este mensaje sea para ti, como en ese momento entendí que podía ser para mí, cuando lo leí. Me sorprendió mucho ya que en ese momento buscaba una respuesta a algunas preguntas.

En esos años, me llamaban por temas de trabajo y cuando me movilizaba desaparecían o se olvidaban y yo me quedaba esperando. Personas, que parecía que me conocían, pero actuaban como si no. Lo que me creó una gran ansiedad.

Al final muchas de estas personas desaparecieron de mi entorno, sin explicación, como si no hubieran existido nunca.

Cuando lo leí, sentí que era como si alguien me quisiera hablar pero no sabía cómo o no se atrevía, quizá fuera la vida.. realmente no lo sé, ni lo sabré nunca…

Al final reconozco, que aunque el impacto fue grande, conseguí hacer el dibujo de aquella casa… una casa que fue diseñada para ser una hogar, según pude leer…

 

Carta para la persona más importante de este mundo

Carta para la persona más importante de este mundo

Lo que es diferente asusta o da miedo…”

Hace tiempo leí este artículo, sobre un caso real, de un persona que es diferente, en su forma de pensar, de ver el mundo, de sentir y de ser.

Personalmente este artículo me conmovió y me hizo reflexionar.

Responde a muchas preguntas que me he hecho estos últimos años.

En un mundo tan desarrollado, en el que llegar tarde, decir lo que una persona siente o piensa, no pensar igual que el entorno, no sentir igual que otras personas o no expresarlo, puede ser una ofensa. Me pareció muy enriquecedor leer este testimonio.

Un día, cuando menos me lo espero, aparece una persona que me da una lección de humildad.

Este es el caso, de esta niña que en su descripción, evita hablar mal de las personas que la acosan o hacen daño.

Más bien, describe con un gran cariño cuales son sus verdaderas motivaciones, intentando hacer relaciones sociales, aceptando que es diferente y que no va a conseguir la aceptación de sus compañeras por ser diferente.

Sabe que no tiene los mismos intereses que el resto o que su comprensión del mundo es diferente. Evita juzgarse o juzgar a su entorno. 

Aun así lo intenta y en ningún caso, se deja llevar por la crítica o el desprecio de las personas que la rechazan, más bien desde mi perspectiva, los integra con respeto y cariño, dentro del papel que juegan en su vida.

Creo que cada cual debe hacer sus propias valoraciones y elegir.

En este caso cada persona debe elegir el significado o aprendizaje que pueda sacar de este relato.

Yo después de haberlo leído varias veces y de madurarlo varios días aportaré, mi percepción.

Podemos seguir la doctrina de la persona exitosa. O podemos aceptar a las personas desde sus limitaciones.

También, podemos elegir aceptar que, hacer daño a otra persona, está mal.

Aceptar que por el hecho de que una persona sea incapaz de defenderse, porque no tiene maldad ni la necesita, eso no la convierte en una persona débil o inmadura, más bien, desde mi perspectiva, en todo lo contrario.

Aceptar o entender que a estas personas, diferentes, en su ingenuidad y bondad, les gusta que las personas de su entorno sean felices. Y que quizá lo único que intentan es poder tener una relación cordial con el mundo.

Poder ser amiga de todos”

Para lo que algunas personas es patológico, para otras personas, como para mí, es belleza en estado puro.

No quiero entrar en la moda de encontrar patologías en las personas y en comportamientos de lo que no me gusta o soy incapaz de comprender.

Qué mayor éxito personal, puede tener una persona que se muestra tal y como es; una misma, dejándose sentir tal y como es. Perdonarse por ser diferente y perdonar, a todas aquellas personas, que le pueden y han hecho daño, simplemente por ser diferente.

Quizá a algunas personas se nos olviden las cosas o no seamos la persona de éxito que la sociedad o mi entorno busca».

Igual no soy puntual, porque en el fondo me cuesta… Pero no por ello soy una mala persona… o tienen que excluirme.

Puede ser que yo tenga otros dones o talentos que me hacen  una persona única. Y que les haya puesto al servicio de otras personas, sin ser reconocido.

«Respétame, por favor, porque estos son mis dones”. Y me gustaría poder decidir, cuándo, dónde, con quién y para qué compartirlos.

«Espero no ser una mala persona por protegerlos, protegerme y guardarlos con cariño».

Considero que este caso es especial ya que se trata de una persona con el Síndrome de Asperger, pero podemos encontrarnos con casos de personas altamente sensibles (PAS). Puede darse el caso de que sean personas hipersensibles, incapaces de controlar sus emociones. Puede darse el caso de que estas personas tengan algún tipo de limitación emocional por algún trauma, causado por un abuso, bullying o accidente, previo.

Una cosa que he aprendido, es que acusar a una persona injustamente o inventar rumores y difundirlos, es acoso. Y este tipo de acoso se traduce en aislamiento y rechazo social, como consecuencia, se reduce mucho la posibilidad de poder formar parte del sistema, porque eres rechazada, por el propio sistema. Lo que te acaba haciendo mucho más daño todavía, como le sucede a la protagonista del relato. 

En mi opinión, la resiliencia que muestra esta persona es digna de una gran madurez. Para mí es envidiable.

Por favor, evitemos rechazar lo que es diferente, simplemente, porque nos hace de espejo de nuestros miedos e inseguridades. Maduremos realmente como sociedad e incluyamos, sin excluir.

Evitemos hacer el mal y sobre todo hacer daño a quienes son diferentes.

Respetemos y evitemos difundir o difamar a quienes sabemos que podemos hacer daño, simplemente porque sabemos que esas personas, no saben o no se van a defender.

Seamos conscientes de que realmente, somos nuestra propia medida.

Aprendamos a aceptar lo diferente, como bello, porque en el fondo es único”.