Lo que es diferente asusta o da miedo…”

Hace tiempo leí este artículo, sobre un caso real, de un persona que es diferente, en su forma de pensar, de ver el mundo, de sentir y de ser.

Personalmente este artículo me conmovió y me hizo reflexionar.

Responde a muchas preguntas que me he hecho estos últimos años.

En un mundo tan desarrollado, en el que llegar tarde, decir lo que una persona siente o piensa, no pensar igual que el entorno, no sentir igual que otras personas o no expresarlo, puede ser una ofensa. Me pareció muy enriquecedor leer este testimonio.

Un día, cuando menos me lo espero, aparece una persona que me da una lección de humildad.

Este es el caso, de esta niña que en su descripción, evita hablar mal de las personas que la acosan o hacen daño.

Más bien, describe con un gran cariño cuales son sus verdaderas motivaciones, intentando hacer relaciones sociales, aceptando que es diferente y que no va a conseguir la aceptación de sus compañeras por ser diferente.

Sabe que no tiene los mismos intereses que el resto o que su comprensión del mundo es diferente. Evita juzgarse o juzgar a su entorno. 

Aun así lo intenta y en ningún caso, se deja llevar por la crítica o el desprecio de las personas que la rechazan, más bien desde mi perspectiva, los integra con respeto y cariño, dentro del papel que juegan en su vida.

Creo que cada cual debe hacer sus propias valoraciones y elegir.

En este caso cada persona debe elegir el significado o aprendizaje que pueda sacar de este relato.

Yo después de haberlo leído varias veces y de madurarlo varios días aportaré, mi percepción.

Podemos seguir la doctrina de la persona exitosa. O podemos aceptar a las personas desde sus limitaciones.

También, podemos elegir aceptar que, hacer daño a otra persona, está mal.

Aceptar que por el hecho de que una persona sea incapaz de defenderse, porque no tiene maldad ni la necesita, eso no la convierte en una persona débil o inmadura, más bien, desde mi perspectiva, en todo lo contrario.

Aceptar o entender que a estas personas, diferentes, en su ingenuidad y bondad, les gusta que las personas de su entorno sean felices. Y que quizá lo único que intentan es poder tener una relación cordial con el mundo.

Poder ser amiga de todos”

Para lo que algunas personas es patológico, para otras personas, como para mí, es belleza en estado puro.

No quiero entrar en la moda de encontrar patologías en las personas y en comportamientos de lo que no me gusta o soy incapaz de comprender.

Qué mayor éxito personal, puede tener una persona que se muestra tal y como es; una misma, dejándose sentir tal y como es. Perdonarse por ser diferente y perdonar, a todas aquellas personas, que le pueden y han hecho daño, simplemente por ser diferente.

Quizá a algunas personas se nos olviden las cosas o no seamos la persona de éxito que la sociedad o mi entorno busca».

Igual no soy puntual, porque en el fondo me cuesta… Pero no por ello soy una mala persona… o tienen que excluirme.

Puede ser que yo tenga otros dones o talentos que me hacen  una persona única. Y que les haya puesto al servicio de otras personas, sin ser reconocido.

«Respétame, por favor, porque estos son mis dones”. Y me gustaría poder decidir, cuándo, dónde, con quién y para qué compartirlos.

«Espero no ser una mala persona por protegerlos, protegerme y guardarlos con cariño».

Considero que este caso es especial ya que se trata de una persona con el Síndrome de Asperger, pero podemos encontrarnos con casos de personas altamente sensibles (PAS). Puede darse el caso de que sean personas hipersensibles, incapaces de controlar sus emociones. Puede darse el caso de que estas personas tengan algún tipo de limitación emocional por algún trauma, causado por un abuso, bullying o accidente, previo.

Una cosa que he aprendido, es que acusar a una persona injustamente o inventar rumores y difundirlos, es acoso. Y este tipo de acoso se traduce en aislamiento y rechazo social, como consecuencia, se reduce mucho la posibilidad de poder formar parte del sistema, porque eres rechazada, por el propio sistema. Lo que te acaba haciendo mucho más daño todavía, como le sucede a la protagonista del relato. 

En mi opinión, la resiliencia que muestra esta persona es digna de una gran madurez. Para mí es envidiable.

Por favor, evitemos rechazar lo que es diferente, simplemente, porque nos hace de espejo de nuestros miedos e inseguridades. Maduremos realmente como sociedad e incluyamos, sin excluir.

Evitemos hacer el mal y sobre todo hacer daño a quienes son diferentes.

Respetemos y evitemos difundir o difamar a quienes sabemos que podemos hacer daño, simplemente porque sabemos que esas personas, no saben o no se van a defender.

Seamos conscientes de que realmente, somos nuestra propia medida.

Aprendamos a aceptar lo diferente, como bello, porque en el fondo es único”.

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