Ahora con el paso del tiempo me puedo arrepentir.

De todas las cosas que no hice, de todo lo que no intenté y podía haber intentado hacer.

De no haber emprendido.

De todo lo que guardé, para un futuro, que era mañana.

De los viajes que no hice y de todas las personas a las que no llegué a conocer.

Me arrepiento de haber traicionado a las personas a las que amaba, que me amaban, respetaban  y que confiaron en mí.

De todas las personas de las que nunca me despedí. A las que no les dije lo que sentía y con el tiempo desaparecieron. De todos los conflictos absurdos que tuvimos, que se podían haber solucionado con una comunicación hablando con respeto.

Me arrepiento, cuando pienso, qué hubiera sucedido si… qué hubiera sucedido si, hubiera hecho esto, hubiera pasado a la acción. Al final me di cuenta de que lo que hice lo hice por algo y muchas veces no haber hecho nada, también supuso posicionarme.

Todo esto me  ayuda a ser más humilde…

Si le tuviera que escribir una carta; diría”.

Estimada persona, me gustaría darte las gracias por dedicarme tanto tiempo, creo que no lo merezco. El tiempo es todo lo que tenemos y entiendo que es muy valioso.

Quisiera darte las gracias por recordarme lo imperfecta que soy. Eso me ayuda a ser más humilde y a ver mis imperfecciones. Me ha ayudado a preocuparme por conocerme mejor. Abriendo mi corazón al mundo y a otras personas.

He podido reconocer la verdadera debilidad en la persona débil y aceptar y reconocer la mía. Apreciar la verdadera fragilidad y soledad y reconocerla en otras personas.

Siento como mi corazón se abre. Como mi pecho que parecía una coraza se rompe y caen trozos de chatarra oxidada.

Con el paso del tiempo, me doy cuenta de que la vida es la verdadera maestra y nos enseña si queremos aprender.

Maravillosa, sutil, cariñosa y amable, no para, hasta que somos capaces de Ver.

Grande, sabia y maravillosa nos muestra nuestra verdadera naturaleza.

Amable porque en el fondo es nuestra felicidad y la del mundo.

Sabedora y conocedora de la realidad del mundo, nos muestra como un espejo, que refleja sobre nosotras la realidad.

Y así pude abrir mi corazón al mundo y la vida. Y reconocer…

Gracias porque ahora soy consciente de que nunca fui perfecta. De que realmente estaba equivocada y que nunca fui la única persona que sufrió en el mundo.

Antes de abrir la boca, muchas veces podía haber reflexionado.

Puedo valorar el verdadero esfuerzo de las personas que luchan y tiran adelante. Sin juzgarlas a ellas ni a sus actos. Entiendo que sólo quieren vivir, como todos.

«La vida como una cascada, nos permite ver su grandeza y perfección en cada gota de agua».

Ahora puedo reconocer la soledad y el sufrimiento.

Gracias de todo corazón.

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