Relato 4. Quién soy. Cómo me presento

Relato 4. Quién soy. Cómo me presento

Quién soy. Cómo me presento

Dónde está mi vida,

la belleza.

la pasión.

Qué es el verdadero calor

el frío

el amor

Dónde está mi camino

A dónde voy yo.

Mi nombre es el mismo que el de muchas personas”.

Soy una chica de un pueblo grande que todavía no se ha convertido en ciudad.

Soy lo suficientemente alta o lo suficientemente baja, según el día.

A veces me siento lo suficientemente delgada y otras veces no tanto.

Mis estudios”.

Estudié mucho, como muchas de mis compañeras.

En una universidad que al principio se me hacía muy grande y con el tiempo me di cuenta de que era más pequeña de lo que pensaba.

Siempre hacía lo correcto”.

Sentía que mis proyectos no iban adelante. Me sentía como aburrida.

Mejor sería decir que mis proyectos de futuro no existían.

Vivía o mejor dicho sobrevivía.

Estaba, hablaba y me relacionaba. Como muchas personas. Aún así notaba que algo me faltaba.

Nada me sabía lo suficientemente bien como para estar orgullosa.

Nada me llenaba. Aunque muchas veces me sentía hinchada.

La comida, casi no tenía sabor para mí.

Dormía, como todo el mundo, pero no descansaba.

Caminaba y me cansaba aunque no sabía a donde ir, por lo que nunca llegaba a ninguna parte.

Quizá esa era yo, la señora de ninguna parte.

Cuando vestía mi color era el azul, marino.

Sí, ese color que no se sabe si es negro o azul y que combina bien con todo.

Así era yo, combinaba bien con todo. Intentaba no molestar a nadie, no sobresalir.

Siempre perfecta, en todos los sitios, en todas las ocasiones.

Conocía muchas personas, pero qué había de la verdadera amistad.

El vacío del mundo perfecto”.

¿Dónde está mi vida?

La belleza.

la pasión.

¿Qué es el frío?

…el verdadero calor

Pero aun así, me sentía, en general, aburrida.

Veía a las personas desde mi ventana divertirse.

-Vosotros estáis ahí libres y yo me siento prisionera en mi mundo perfecto.-pensaba.

El futuro, era sólo eso, futuro.

 

Un día, leyendo una revista de estas que leo cuando estoy aburrida, vi un cuento.

El cuento trataba sobre una vasija que se había roto. Y decidieron repararla.

Decía que todos tenemos una historia. Algo que nos hace únicos. Nuestra propia historia personal. Una historia que nos hace perfectas, aunque estemos rotas.

-¿Estaba rota? -pensé. ¿Cuántas veces me he roto? ¿Dónde están esos pedacitos?

Debajo ponía, el nombre de la autora y lo firmaba como coach.

Busqué el nombre y decidí escribirle.

-Gracias por el cuento que has escrito…

Entonces me respondió y me dijo que estaba disponible.

Qué emoción, me ha respondido, soy importante! sentí.

Entonces noté un impulso en el pecho. Y algo dentro de mí empezó a latir fuerte.

 

Así, es como empezó esta historia.

La historia de un viaje que personalmente, nunca me habría imaginado.

Pero que en el fondo sabía que era parte de mi vida.

Sin saberlo este viaje salvaría mi vida”.

La lluvia en un día soleado

La lluvia en un día soleado

Levántate, anda, camina.

Anda y no mires atrás.

El camino, amigo, está lleno de problemas que tendrás que resolver.

Te caerás y te tendrás que levantar.

Te confundirás y tendrás que volver a a encontrar la senda.

Tendrás que preguntar a las personas que te encuentres y ellas te explicarán historias de sus vidas y de otras personas que como tú hicieron su propio camino. Ellas serán tus maestros, tus ángeles de la guarda, que te darán un sitio donde descansar cuando lo necesites.

Cuando mires atrás te vendrán los recuerdos de lo que ya dejaste atrás y nunca volverá.

Sentirás que cualquier momento fue mágico.

La nostalgia de lo que fuiste y aprendiste, recorrerá tu cuerpo.

A eso con el tiempo le llamarás experiencia.

No importarán los días que no podías dormir, sólo te acordarás de que aquello fue una oportunidad para poder ver las estrellas.

No importará que pasaras hambre. Recordarás con cariño el gesto de la persona que compartió contigo.

Recordarás la oportunidad que tuviste de compartir lo que tenías.

Entenderás que el verdadero poder es poder compartir lo poco que tienes y aun así poder seguir caminando.

La vida te ofrece cada día, cada momento, la oportunidad de poder experimentar esto. Pero para ti ha sido algo más que una prueba. Ha sido una forma de vida, que a partir de ahora no podrás dejar atrás.

En tu camino, te sentarás con orgullo, cansada, pero satisfecha y en un momento pensarás, si aquí también me acorde de ti.

Te vendrán dudas y lo peor de todo habrá quien intente confundirte.

La vida te pondrá a prueba y te hará espejo de todo aquello que necesitas y que temes.

Te llevará a un oasis cuando tengas sed, un oasis que te puede hacer perder tu objetivo.

Un oasis que te ofrecerá una visión de lo que deseas.

Un espejismo.

Si te entretienes más del tiempo necesario, puedes perder tu verdadero camino.

Por otro lado, los que te esperan pensarán que les has olvidado.

También encontrarás bandidos, personas que se intentarán hacer con tus riquezas. Poco a poco aprenderás a conocerlos, les verás venir. Serás capaz de distinguirlos por su sonrisa. Ahí verás sus verdaderas intenciones.

Con el tiempo el cansancio se hará más pesado y en un momento intentarás descansar. Cuando lleves varios días descansando te darás cuenta de que necesitarás levantarte y sólo así mirando tu verdadero objetivo se irá el cansancio y la frustración. Sólo la emoción de seguir lo que sientes y anhelas te alimentará y te dará fuerza.

Y en ese momento te darás cuenta de una cosa…..

Sólo tienes, tus valores y la esperanza.

¿Alguna vez has visto la lluvia?

Valentín Pablos Baranda.