Quien odia, sufre más que tú.

El odio y la rabia es una expresión pobre del amor”.

Bert Hellingert.

La vida sabia y maravillosa como siempre, nos enseña.

Sutil en sus formas, con movimientos libres y espontáneos, nos presenta todas las veces que lo necesitemos, lo que no queremos ver. Y una vez que pensamos que hemos pasado por ello, nos lo recuerda, para comprobar si hemos aprendido la lección.

Odiar supone perderse muchas cosas. Y centrarse en lo negativo de la vida y de las personas.

Una de las frases más correctas que me han dicho, “creo en el karma y al final la vida nos trae todo aquello que es consecuencia de nuestros actos”.

Por ello creo que es importante lo que viene a continuación.

Tan sólo para que tengamos presente, las posibles consecuencias que nos puede traer en la vida, odiar.

Personajes héroes”.

Ver películas basadas en el argumento de la venganza. Lo que viene a ser…  personajes héroes, en una cruzada personal.

Me gustaría hablarte del odio, según mi percepción; después, puedes elegir en qué emoción y sentimientos quieres estar para manejar las relaciones sociales de tu vida.

Quien odia, sufre más que tú, ¿lo sabías?”.

El odio según mi opinión es un veneno, que puede hacer daño a otras personas pero también a la persona que odia.

El conflicto como consecuencia del odio”.

Para mí, el conflicto es consecuencia de emociones como el odio, la ira, el resentimiento.

La búsqueda de venganza o reparación de un daño, según mi experiencia, es consecuencia del odio. Al final el que busca la paz evita el combate en el que sabe todas las partes pierden. Aunque aceptar la paz, le pueda suponer una pérdida. 

Podemos poner como ejemplo el caso del Dalay Lama exiliado y su actitud frente a este asunto.

«El conflicto como una forma de enganche».

Estas personas están en conflicto, para en el fondo, no dejar ir a la persona, centro de su atención. Lo que en un principio parece una contradicción.

Continuamente mencionan al ser odiado, que quizá antes sería amado o anhelado. Y por algún desengaño se convirtió en centro de su ira.

Las personas que utilizan el odio o el conflicto, son aquellas con las que sin darnos cuenta discutimos, cada vez que hablamos.

Son esas personas, que en el momento en el que no decidimos discutir, nos bombardean o pinchan con pequeños comentarios, que poco a poco nos sacan de nuestro centro.

Difunden rumores o hechos que nunca sucedieron y que en algunos casos rayan lo estrambótico y la fantasía.

Evitar a estas personas, produce el efecto contrario, que vallan en tu busca, con la intención de revivir el conflicto.

Y es que para ellos no hay mejor día que ese en el que te pueden recordar lo mala persona que eres y lo frustrados que pueden sentirse por tu culpa.

Este comportamiento, puede ser un tipo de dependencia emocional, basada en lo negativo. Y reconozco que les funciona, ya que generan tanta culpabilidad en las personas que al final consiguen centrar su atención.

Yo pienso y siento, con lo bonito que es vivir y amar. ¿Para qué vamos a perder el tiempo odiando?”.

Odiar es de pobres. Amar es de personas ricas”.

Dolor y malestar”.

Pero claro, todo cambia cuando te das cuenta de qué es lo que motiva este comportamiento.

Su dolor, el malestar, el sufrimiento… que ellos sienten.

Siento decirte que no eres la persona responsable de ese malestar, aunque te lo intenten hacer creer. Probablemente ese malestar es propio de la persona que odia y hace tiempo que está ahí. Tu, tan solo eres, el blanco de sus críticas. Por lo que difícilmente, podrás hacer nada para solucionarlo, más que empeorar la situación. Con esto quiero decir, que el diálogo y la asertividad, por desgracia y aunque me duela reconocerlo, no son una solución en este caso. 

Así que lo mejor es que pongas cierta distancia de seguridad, emocional y física, por tu seguridad.

 “El odio es una expresión pobre del amor. Siendo lo contrario al amor, la indiferencia”.

Bert Hellinguert,

“¿Para qué?”.

Pero, ¿para qué se utilizan estas estrategias? ¿Qué beneficios tienen?

Entiendo que el odio puede tener varios beneficios para las personas que lo practican.

Por un lado, permite hablar de una persona continuamente y centrar la atención. Esto puede ser muy útil, lo que podría ser un ejemplo de dependencia emocional.

Es una manera de no dejar ir a la persona, dejarla libre.

Ya que dejar libre a una persona supone tener una actitud de indiferencia.

Una manera de llamar la atención y monopolizar una conversación. “Hola estoy aquí… y tengo problemas”. Y es que normalmente solemos prestar atención a los problemas de otras personas y esto lo saben, porque les ha funcionado en otras ocasiones.

Pude servir para justificar su comportamiento. Me siento así por “culpa” de esta persona.

Estoy de mal humor por culpa de…

Evitar la responsabilidad en los propios actos y las emociones propias.

Uno de los beneficios que me resulta más impactante, es el aislamiento y control que son capaces de generar. Cuando se odia o difama a una persona se consigue lo que se pretende es aislarla. Esto es muy beneficioso para las personas que entienden que la persona odiada es de su poder o quiere mantener un control sobre las personas a las que les cuenta el relato. Así consiguen el rechazo social de la persona odiada y se aseguran el control de la situación.

Otros beneficios de este comportamiento pueden ser, evitar hablar de temas importantes o de los propios problemas. Lo que se llama evitación fóbica o evitar hablar de la responsabilidad real, personal, en el conflicto. Yo hice….y esto trajo como consecuencia….

Puede ser un problema de proyección. Atribuir emociones, sentimientos, acciones  o comportamientos a la otra persona que nunca hizo. Pero que la persona proyecta sobre la otra persona odiada.

Solo Dios sabe cuanto odio hemos cumulado en el tiempo, cuando lo único que tenemos es el Amor».

Ríe, salta, llora.

Vive, siente, ama.

Ama sincera y profundamente; con respeto.

Como si fuera la primera vez.

Sin memoria.

Con todo el Alma.

Ama, vive y respeta.

«Quien Ama, no odia».

«Quien no está en el odio, no se defiende, porque no tiene de qué defenderse».

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