Pregunta retórica.

Si tuvieras que definir a una persona, sin conciencia. Una persona que carezca de la capacidad de empatía. ¿Cómo la definirías?

Una persona narcisista, a la que el resto de las personas le importa poco más que le sirvan para sus fines.

Cuyo objetivo es tomar poder personal a través de someter a los demás. Siempre desde la impulsividad de sus actos.

Lo que llamamos personas reactivas, explosivas, no racionales o en las que domina el cerebro reptil.

Metódicos en sus comportamientos y manipulaciones tienen dos focos de actuación. La versión integrada y la versión reactiva.

La versión integrada.

El foco donde “sus impulsos reactivos” no aparecen, más que en pequeños gestos o micro gestos de hastío.

Este es el punto en el que están integrados o “les interesa estar integrados”.

Desde lo que se denomina un “encanto superficial”, que las personas capaces de reconocer estos perfiles perciben a través del vacío de su expresión o lo forzado de sus muestras «afectivas”.

Este comportamiento viene dado por un deterioro de la amígdala. Lo que no les permite el reconocimiento ni asimilación de emociones.

En este entorno, es donde se muestra, de forma servicial o como un ejemplo de las buenas formas.

La versión reactiva.

El lado que no puede reprimir, en el que los impulsos reactivos aparecen. Cuando ya se siente libre y se permite mostrar sus impulsos. Es donde aparecen los comportamientos de sometimiento.

Es aquí donde ha elegido a su víctima o víctimas y despliega todas sus herramientas para herir y manipular. Siempre basadas en la mentira y en la creación de una realidad alternativa.

Aquí es donde se encuentra realmente cómodo y muestra la verdadera versión de sí mismo. 

Construcción y búsqueda de identidad.

Una de las características más importantes de estos perfiles es la falta de personalidad clara, definida. Vacío interior.

Yo siempre lo llevo a la metáfora de una persona cazadora de cabezas, es decir, cazador de personalidades o atributos que le sirvan para complementar su falta de autoestima o vacío emocional. Para ello se sirven del control.

Entendiendo el control, como una necesidad obsesiva de dominación, de las personas y de la situación.

Anulación de la otra persona.

Van más allá que la simple admiración o aprendizaje.

Su fin y objetivo es la asimilación del contenido desde la anulación del otro.

Desde el dominio o control. Al no tener empatía y carecer de la regulación natural de la consecuencia de sus actos, su explicación racional adaptativa irá enfocada a la asimilación por admiración y aprendizaje. Esta es la explicación de su versión adaptada, en su entorno seguro.

La anulación a la que someten a sus víctimas puede ser moral y física.

Anulación moral.

En la anulación moral: su voluntad es la correcta. Sus valores son los adecuados.

El pecado tendrá que confesarse y las víctimas purgar sus culpas desde el castigo que ellos impongan. Causando dolor físico y/o emocional.

Aquí han llegado finalmente a su objetivo el verdadero sometimiento en el que no importa la integridad física o emocional de la persona, víctima de su obsesión y fijación.

Anulación física.

La anulación física: se produce cuando son capaces de separar a las personas.

Anulación de la persona y de su entorno o contactos sociales. 

Su interés es que se produzca una separación de la víctima de su grupo de amigos o entorno social. Como grupos de trabajo, relaciones afectivas, parejas, familiares directos, relaciones laborales…

Siempre se da el caso en que estas manipulaciones de separación, las ejercen en personas con vínculos muy fuertes, con instituciones o elementos importantes para el desarrollo independiente de sus vidas. Como puede ser entornos laborales, entornos maestro y alumno. Entorno de amistad o admiración, dos personas que se aprecian ya sean amigos íntimos o una relación íntima y de complicidad basada en el enamoramiento, noviazgo o incluso de personas que ya han formado una familia.

Objetivo.

Limitar la libertad y las capacidades de desarrollo libre de la persona, víctima.

Por ejemplo interfiriendo en su entorno laboral. Cosa que tiene mucho sentido, ya que una persona sin recursos siempre es más vulnerable y fácil de manipular.

Así, el perpetuador consigue que la libertad y dignidad de la víctima desaparezca.

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