Tengo un cáncer en mi sistema.

¿Qué es lo que estoy haciendo mal?

¿De dónde surgen comentarios, “difamaciones”, problemas, “malentendidos”?

Mi entorno.

Te ha sucedido alguna vez que en tu entorno tienes una sensación rara.

 ¿Has sentido una atmósfera densa, donde las personas que te rodean actúan de forma extraña?

De repente desconfían o tienen una opinión equivocada sobre ti, sin ningún fundamento objetivo.

Un día, cuando todo iba bien y donde las relaciones fluían, todo cambia y las personas que tenías a tu lado, te dan la espalda sin ninguna explicación.

Una explicación.

La situación normal es buscar una aclaración.

Lógico” ya que no entiendes nada del asunto.

Cayendo en la ingenuidad de pensar, es un mal entendido”, “qué esta pasando” o simplemente “mejor lo dejo pasar”.

Aislamiento personal.

Dejarlo pasar, puede llevar en muchos casos a un aislamiento social, que otros atribuyen a una voluntad de aislarte o protegerte, por falta de interés para sociabilizar.

En este caso no va a haber explicación o diálogo entre las partes, porque alguien ya se ha ocupado de hacerlo por ti.

Así se consigue el aislamiento y la falta de contraste de la información y de la realidad. Y aquí es donde empieza la gran manipulación.

Pruebas, juicio y sentencia.

Llegados a este punto, otra persona u otras personas se habrán encargado de dar una serie de detalles y explicaciones sin estar presente para poder defenderte.

Estas explicaciones, habrán sido las pruebas, el juicio y la sentencia.

Rechazo y enfrentamiento.

Llegados a este punto lo único que puedes conseguir es mayor rechazo.

Lo que no sabes es que cualquier cosa que hagas o digas puede ser utilizada en tu contra y lo que no hagas, también.

Infección.

Y es entonces cuando el “veneno está ya dentro” y como todo veneno, infecta las células y órganos principales, de un organismo que antes estaba vivo.

Los órganos, enferman, obligando a una intervención quirúrgica de extirpación y aislamiento del elemento patógeno. Que antes de estar infectado era mi riñón, mi pulmón, mi intestino, mi vesícula. Gracias a los cuales podía hacer una vida normal.

Aceptación.

Llegados a este punto tengo que aceptar el que no voy a volver a recuperar el contacto normal con mi maestra, a la que admiraba, con mi mujer a la que amaba o con mi amiga, confidente. 

Aquí es cuando me doy cuenta, después del aislamiento, que sólo me queda el recuerdo de los momentos bonitos, que compartí con esas personas.

Relaciones saludables.

Esto podrá ir a más, mayor aislamiento, mayor rechazo, menor número de oportunidades o quizá tengas la suerte de verte reforzada por el apoyo de un grupo de personas o por una persona, fuerte, que sea capaz de pensar por si misma y de no dejarse llevar por las difamaciones. Una persona, que crea en ti. 

Testimonio.

«Me he visto en problemas y no se de dónde vienen. En el trabajo, con mi jefe, con mis compañeros o incluso con mi pareja o con una buena amiga o cliente. Con mi maestra o mentora a la que tanto admiraba».

Pregunta retórica.

Si tuviera que definir a una persona, sin conciencia. Una persona que carezca de la capacidad de empatía. ¿Cómo la definiría?

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