La constancia es el secreto para conseguir todo aquello que nos proponemos, y sobre todo para que una vez conseguido, se mantenga en el tiempo.

Enero es el mes por excelencia de plantearnos objetivos, pero llega febrero y muchos se quedan por el camino. El año pasado os hablábamos de las claves para no tirar la toalla en los inicios del año, y hemos trabajado mucho sobre ellas en las formaciones de estos primeros meses.  Queríamos añadir una más: la constancia. 

La constancia es el ingrediente que hace que todo funcione, en todos los ámbitos de nuestra vida.

 

A nivel profesional, aunque sería estupendo y maravilloso que todo saliese bien en el primer intento, la realidad es que no siempre es así. Lo importante es no darse por vencido. Si tenemos un sueño, luchar por él. No importa cuantas veces caigas, sino las veces que has sabido levantarte: el arte de aprender a levantarse. Emocionante discurso de Lady Gaga este año en los Oscar precisamente con este mensaje:

 

                                                             

 

Si tenemos claro cuál es nuestro objetivo, la constancia será la clave para que lo consigamos. Aprender del camino que nos lleve a él. De todas aquellas cosas que no han salido como queríamos. Cometer errores es normal. Yo diría que incluso bueno, en ocasiones. De los errores se aprende, y mucho. A veces más que de los triunfos. Es cierto que a veces duele. Que puede llevar a desanimarnos. Pero si el objetivo merece la pena, la constancia hará que lo consigamos.

A nivel personal, la constancia es el secreto para que todas las relaciones funcionen.

En una pareja: no sirve con tener un detalle un día, o querer un día. Sino de  demostrar cada día que quieres a la persona con la has decidido compartir tu vida.

En una relación de amistad: no es suficiente con decirle que «es un gran amigo/a». Con compartir momento de risas. Sino que, si es una amistad verdadera, es necesario estar presente también en los malos momentos. Apoyar siempre y de forma incondicional, sin intereses, sin expectativas, sin esperar nada a cambio.

La constancia hará que estas relaciones, bien sea de amistad o de pareja, se mantengan en el tiempo. Y si merecen la pena, querrás mantenerlas.

Cualquiera que sea el objetivo que nos planteemos, sin constancia no será posible.

Ahora que visualizamos Semana Santa a la vuelta de la esquina, empieza para muchos la «operación bikini» . No sirve con no cenar hoy… O cenar una ensaladita… Si mañana desayunas con un bollo o te das el atracón en un puesto de comida rápida, no servirá de nada.

Está bien que hoy salgas a correr, para «ponerte en forma». Pero si el resto de la semana te puede la tentación del sofá, tampoco servirá de mucho.

Si realmente quieres ver resultados en tu cuerpo, tendrás que ser constante, no sólo estos meses, sino durante todo el año: hábitos de vida saludables, deporte, cuidar tu alimentación. Que los excesos sean una excepción, de haberlos, y no que la excepción sea ir un día a correr o cenar un yogurt.

Éxito y constancia van de la mano. Y tú: ¿eres constante en tus objetivos?