Necesito respirar

Necesito respirar

Necesito respirar
Descubrir el aire fresco
Y decir cada mañana
Que soy libre como el viento

 

Rememorando a uno de los mitos de la música del llamado «rock andaluz», Medina Azahara, seguro que más de uno clama estas frases al cielo últimamente.

Acostumbrados a vivir deprisa, a no disfrutar de las pequeñas cosas porque «llegábamos tarde» a algún otro lado… este golpe de realidad va a ser toda una lección de vida.

Volver a disfrutar de los abrazos, de sentir la energía que transmitimos con ellos, de los besos, de las caricias… Será como volver a sentir todo por primera vez. Os animo a hacer un anclaje de estas emociones, para poder recuperarlas en cualquier otro momento que lo necesitéis. Los que habéis asistido a algún taller o sesión conmigo, seguro que me habréis escuchado hablar de esta herramienta. Si algun@ quiere saber más sobre ella, podéis enviarme un mensaje y organizamos una videoconferencia. Solicitar videollamada

Personalmente, contar con estos anclajes me está resultando de gran ayuda durante este confinamiento. Aunque no he dejado de trabajar, ya que parte importante de mi trabajo se desarrolla online, sí que se echa de menos el contacto físico con la familia, los amigos, en las formaciones… Entre reuniones de trabajo y videollamadas con mi gente, no me queda mucho tiempo para sentirme sola, la verdad. Acostumbrada a estar lejos físicamente de ellos, en el día a día no es novedad. Disfruto mucho de mi soledad: he aprendido a llevarme muy bien conmigo misma. Pero los anclajes, como las vacunas, necesitan dosis de recuerdo, y ya va tocando…

Volver a sentir el aire del mar, para mi es vida, es paz. Mi mejor medicina, la más efectiva de las vitaminas. Tengo ancladas muchas emociones desencadenadas en estos momentos. Para mi recuperar estas sensaciones, aunque se produzcan sólo en mi cabeza, son la mejor forma de concentrarme estos días.

Y vosotros: ¿cuáles son esos momentos que os gustaría recuperar?, ¿esos momentos en los que sentíais que todo era perfecto?

El cerebro necesita también dosis de energía, momentos de liberarla para generar más. Yo lo consigo con deporte, acompañado como no: de música. Posiblemente mis vecinos prefieren que me centre en los anclajes, que son más silenciosos… En atención a ellos: voy variando las play list para darle gusto a todos 😉

Sé que esto pasará, que es una etapa más de la que tenemos que aprender. También sé que a algunos esta visión positiva de la situación, le puede parecer poco realista. Pero, sinceramente, estar pendiente de las noticias con el recuento de bajas en el frente todo el día… no me aporta mucho. O al menos no mucho positivo. Lamento muchísimo la situación, y me apena enormemente que además de perder a seres queridos, no se pueda despedir uno de ellos… Estar informado es importante, por supuesto, pero como todo: si algo te hace daño, no abuses de ello. Sólo las dosis justas. Cada uno decide cómo pasar su día, cómo pasar su vida. ¿Cómo la quieres pasar tú?

Yo decido pasarla con una sonrisa, que aunque sólo me la vea la pantalla de mi ordenador, me hace sentir mucho mejor 🙂

Estoy segura de que conocéis la canción: os animo a que cojáis vuestros micros imaginarios, subáis el volumen y hagáis una sesión de desestrés. Si alguno quiere compartir su sesión karaoke, sería estupendo!

Un abrazo virtual!

 

Batalla Razón vs Corazón

Batalla Razón vs Corazón

¿Alguna vez os habéis visto envueltos en la batalla razón-corazón?

¿Quién ha salido victorioso?

«Ha intentado hacerse indiferente a los sentimientos mediante la razón, que es como intentar convencer con palabras y argumentos a un paquete de dinamita de que no explote«.

Esta frase de ndor Márai , en su obra La Mujer justa, resume para mi claramente el guión de esta batalla.

Muchas veces la razón no puede explicar lo que el corazón siente: «no se puede explicar lo que no tiene explicación«. Ojalá pudiésemos decirle al corazón lo que sentir en cada momento; cuándo sentir y cuándo dejar de sentir. Quizás de esta manera nos ahorraríamos muchas lágrimas y malos momentos. Pero lo cierto es que también nos perderíamos los mejores momentos de nuestra vida. ¿Merece la pena?

Posiblemente dejarnos guiar siempre por las estrictas reglas de la razón, nos lleve más rápidamente a nuestros objetivos sin distracciones, pero:¿eso sería para nosotros la felicidad?

¿Por qué evitar SENTIR?, ¿Por qué arrepentirnos de SENTIR? El día que dejemos de SENTIR, será por que nuestro corazón deje de latir, y nuestro cuerpo deje de estar en este mundo.

Que razón y corazón navegasen en la misma dirección, sería lo ideal. Podríamos trabajarlo como objetivo si queréis. Pero para ponerlos de acuerdo… ¿qué veis más probable? :¿que el corazón convenza a la razón o viceversa?, ¿cuáles serían los argumentos?.

El corazón podría utilizar como arma, que sin latido no hay vida.

La razón por su parte, podría argumentar que no es la persona correcta… la situación idónea… el momento adecuado…

Ambos están en lo cierto. Te toca decidir a ti quién quieres que gane, por cuál de los dos quieres apostar.

A esto tenemos que añadir, que la razón depende de uno mismo: los argumentos que construyes en tu cabeza y aceptas como válidos.

En cambio, el corazón… si ya es difícil controlar lo que sientes… más lo es controlar lo que sienten otros… No se puede obligar a nadie a sentir, y por mucho que te esfuerces, otro corazón no latirá por ti sino quiere, o ya late por otra persona…

«Querer es poder», o «el que lo sigue, lo consigue», bajo mi punto de vista: lo aplicaría a todo, menos a lo que al corazón se refiere.

La batalla razón vs corazón, debería ganarla la razón si el corazón no es correspondido. De otra forma, el dolor que nos provocará, nos romperá en mil pedazos y nos costará volver a sentir.

 

Y…¿qué sentido tiene la vida si no se siente?

 

Mi persona favorita

Mi persona favorita

Todos tenemos una «persona favorita». Alguien con el/la que nos gustaría pasar cada día, cada minuto. Vivir experiencias, compartir momentos, cumplir sueños. Alguien que hace girar nuestro mundo y sobre el/la que todo gira.

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El secreto del éxito: la constancia

El secreto del éxito: la constancia

La constancia es el secreto para conseguir todo aquello que nos proponemos, y sobre todo para que una vez conseguido, se mantenga en el tiempo.

Enero es el mes por excelencia de plantearnos objetivos, pero llega febrero y muchos se quedan por el camino. El año pasado os hablábamos de las claves para no tirar la toalla en los inicios del año, y hemos trabajado mucho sobre ellas en las formaciones de estos primeros meses.  Queríamos añadir una más: la constancia.  (más…)