El pasado sábado, tuvimos el placer de disfrutar de una jornada realmente “emocionante” en el Foro de Educación Emocional y Social con Elsa Punset, Pedro Delgado Linares, Verónica Cruz Colmenero y Elisabet Marina Sanz. Una vez más : gracias a #Emociona por esta gran idea.

Fue una experiencia realmente muy agradable y de la que hemos aprendido mucho.

No cabe duda de que la educación emocional tiene que empezar en la familia, pero debe tener un gran apoyo en el sistema educativo, y nos gustó ver como una parte muy importante de los casi 900 asistentes eran docentes de todas partes de España, muy interesados por un nuevo modelo de formación, en el que se prime la creatividad y en el que además de teoría se enseñen conocimientos tan básicos como saber definir y gestionar las emociones.

No es posible gestionar nada que no podamos entender, por eso es imprescindible conocer primero nuestras emociones, lo que sentimos, para poder entenderlas y gestionarlas adecuadamente. Las emociones son las comunicaciones básicas universales, con las que no existen barreras de idioma ni de raza.

Hombres y mujeres expresamos nuestras emociones de forma diferente, pero eso no quiere decir que no tengamos la capacidad de sentir, ¿qué os parece si probamos a practicar la empatía y ponernos en el lugar del otro? Os asombraría ver lo que facilita las cosas entender al sexo opuesto.

Las emociones generan química: si tú estás triste, generas más emociones tristes, alimentas esa tristeza y la alargas, en cambio si comienzas el día con alegría, generarás ese ambiente agradable a tu alrededor que a todos nos gusta, y en el que todos nos sentimos más cómodos. Además, reír es bueno para nuestra salud física y psicológica y como decía Daniel Goleman, “la risa es la distancia más corta entre dos personas”. Si le pones a la vida una sonrisa, ella te la devolverá, ¿por qué nos cuesta tanto entonces sonreír?

Las emociones nos ayudan en la vida y son parte fundamental en nuestra toma de decisiones, como nos comentaba @elsapunset , por lo que se merecen nuestra atención ya que nos ayudan a conseguir aquellas metas que perseguimos.

La Inteligencia Emocional pone a nuestra disposición muchas herramientas para la gestión de conflictos, como la escucha activa y sin juicios, o para gestionar los cambios que inevitablemente se producen en nuestros entornos personal y laboral a diario.

Te invito a expresar tus emociones, porque un cuerpo que no expresa es un cuerpo que no siente, y si no sientes es porque no estás vivo.

Si quieres seguir conociendo tus emociones y cómo gestionarlas, te proponemos participar en nuestro próximo taller el día 21 de noviembre: Inteligencia Emocional en la empresa y en tu día a día, y como siempre enviarnos tus comentarios.

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