La palabra “compromiso”, genera muchos miedos, miedo a dar más de lo que podamos recibir, miedo a no cumplir las expectativas, miedo a equivocarnos…

Sin embargo, para otros el compromiso es un reto, una motivación adicional para dar el 100%, para aprender de cada momento, para superarse. 

Un emprendedor no debe ver el compromiso con miedos, sino como una de las bases principales del éxito de su proyecto. Sin compromiso con su idea y consigo mismo, no conseguirá los resultados esperados.

Tener un compromiso 100% no significa aceptar todos los trabajo que puedan surgir, por el simple hecho de que queramos coleccionar clientes, sobre todo al principio, sino ser honestos con nosotros mismos y con el cliente y aceptar sólo aquellos que podamos ofrecer de forma satisfactoria y en los plazos previstos. 

El tema “plazos”, es un tema especialmente sensible: algunos emprendedores, aficionados a decir “sí” a cualquier encargo sin analizar previamente si pueden hacerle frente, no hacen un análisis inicial de plazos de ejecución y , o bien aceptan los plazos marcados por el cliente, que en muchos casos no conoce realmente las tareas a realizar ni el tiempo que es necesario para ejecutarlas, o bien establecen ellos mismos unos plazos muy ajustados, y ante la imposibilidad de cumplirlos, en lugar de reconocer su error, intentan distraer con excusas varias al cliente, o en algunos casos más extremos, intentar culpar al propio cliente de la situación. 

El problema viene cuando el cliente, con el que se genera un clima de desconfianza desde que se incumple el primero de los plazos o el primero de los acuerdos ya no cree las sucesivas excusas. En este caso, además de perder un cliente, conseguiremos la peor de las publicidades, y esto puede ser un ataque al corazón de nuestro negocio.

¿Estás dispuesto a correr el riesgo?

Es imprescindible conocer los recursos con los que contamos a la hora de aceptar un proyecto, y una vez hayamos hecho este análisis inicial, debe ir acompañado de un compromiso total con aquello que hayamos acordado con nuestro cliente. Si presupuestamos hacer un trabajo , desglosando lo que incluye ( punto muy importante este desglose) , no podemos decirle al cliente cuando ya cuenta con nosotros, y mucho menos cuando el plazo ya se ha agotado o está a punto de hacerlo, que no lo vamos a hacer, porque “no contábamos con que nos fuese a llevar tanto tiempo”, o “es más complicado que el resto de proyectos ejecutados”, o argumentar cualquier excusa para ampliar el plazo de entrega.

Permitidnos puntualizar: realmente sí que podemos hacerlo, pero tendremos que aceptar las posibles consecuencias de impagos por incumplimiento de contrato, mala publicidad, y una alimentación negativa de nuestra reputación. 

Cuando nos contratan un servicio o nos compran uno de nuestros productos, nuestro compromiso tiene que ser del 100% con nuestro cliente. Si no hemos hecho ese análisis inicial del que venimos hablando, y necesitamos más tiempo y dedicación de la que habíamos previsto, es necesario ser responsables y poner todo de nuestra parte para cumplir con lo acordado; si ello implica invertir más horas de las previstas o algún esfuerzo adicional, nos servirá de aprendizaje para el futuro. Si el plazo es inasumible a pesar de nuestro esfuerzo, recomendamos siempre hablar con el cliente y explicarle la situación.

Con compromiso, todo es posible.

¿Qué pensáis de este tema? ¿ Estáis comprometidos con vuestro proyecto?

 

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