Hace tiempo que no escribo.

-¡Lo siento! Te lo digo de verdad.

Eso no quiere decir que en este tiempo, he estado parada. Aunque la verdad, he tenido mi tiempo muy consumido.

¡Me encantan las flores! Lo sé, soy muy presumida o sensible. Qué le puedo hacer. La primavera es la estación de las flores y mayo es el mes de las flores. Es una época preciosa, en la que me encanta salir a caminar.

En mi mente, normalmente, las imágenes corren de un lado a otro. Aparecen, desaparecen, vuelven a aparecer, se juntan y luego de repente se paran y aparece un gran silencio. Pedo estar echada en el suelo, cerrar los ojos y dejar que estas imágenes se liberen en mi mente, como si fueran una película. Y parte de estas imágenes, son de los paisajes, flores y recuerdos que guardo.

Me llama la atención que aunque somos la generación mejor formada, no se respeten valores fundamentales de la convivencia como el derecho a la intimidad de las personas. ¡Lo siento, pero no puedo con esto!

Hace tiempo, empezó El otoño. La mayor parte de las flores silvestres han desaparecido. Las hojas de los árboles que antes eran verdes, ahora tienen un tono marrón y rojizo. 

Me gusta sentir el calor en la cara. Hace un poco de aire frío. Se nota la humedad, ya que estos días ha llovido.

Mientras camino, me voy fijando en los colores del campo. Los árboles están mudando las hojas. Ahora son de tonos marrones y rojizos.

En las casas con campo, están quemando la madera en las chimeneas. Ahora huele a humo. Es un olor muy agradable, que me gusta. Me da la sensación de calor, de hogar.

Ahora me siento muy a gusto. Puedo escuchar los pájaros cantando, lejos, cerca, otra vez lejos…. Así todo el rato.

Ahora todo se junta… El calor en la cara, la sensación de humedad, los tonos rojizos de las hojas, el olor a humo y el canto de los pájaros.

Los perros de las casas, acostumbrados a verme pasar, se acercan a las vallas, para cotillear. No me ladran, tan sólo observan. A veces ladran a lo lejos y cuando miro veo que realmente alguien viene. Creo que para ellos yo también formo parte del paisaje.

Después de pasar el día, metida en una nave, trabajando, este paseo me alimenta.

La hierba tiene un color verde brillante. La luz tiene un tono amarillento. A esta hora el sol está más bajo y la luz marca más los colores y las sombras.

Desde las zonas altas, se puede ver como todo el campo brilla. Es una imagen muy bonita, como un mar verde y brillante que se mueve con el viento, como si estuviera vivo.

Empieza a caer el sol y algo dentro de mí se inquieta. Me avisa de que es conveniente que me dé prisa.  

Sigo caminando, bajando de la zona alta. El sol sigue cayendo y ahora hay zonas con sombra y empiezo a sentir el frío de la humedad en las zonas de sombra.

Mi intuición una vez más, ha acertado. Ahora mi intuición me dice que es hora de volver. 

Camina siempre. Y camina siempre acompañada de personas que te quieran bien. En el fondo la vida es muy sencilla, evita en lo posible complicarte.

Espero que este relato breve te haya gustado tanto, como a mí escribirlo.

¡Gracias por haberme dedicado tu tiempo!

 

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