Muchas veces me preguntan que cómo hago para gestionar mi tiempo, «¿cómo haces para llegar a todo?».

Pues bien, no tengo ninguna varita mágica que haga que mis obligaciones se resuelvan de forma exitosa cada día, y tampoco sé dónde comprarla, lo siento. Mi día tiene 24 horas como para los demás, y aunque amanezca o anochezca más o menos temprano, esto sigue inamovible.

El secreto está en algo tan básico como difícil: ORGANIZACIÓN.

Es verdad que madrugo mucho, (mis ojeras a veces muestran que demasiado), y os aseguro que cuando suena el despertador me molesta igual que a vosotros, pero 3 segundos después de abrir los ojos me incorporo con energía para afrontar un nuevo día con retos que superar, con un por qué y un para qué claros que sirven de combustible para que mi motor funcione.

Cada semana planifico mi agenda en la medida de lo posible, siempre dejando margen para contratiempos que, aunque no nos gusten, los hay y, por qué no decirlo: el factor sorpresa me motiva aún más. Un emprendedor debe aprender a «bailar con la incertidumbre» y he descubierto que ese es uno de mis talentos.

Recuerdo que mi primer jefe me decía que lo que más admiraba de mi era que «hacía fácil lo difícil», y la verdad es que esta forma de ver las cosas me resulta de mucha utilidad. En lugar de agobiarme con cada nuevo cometido, y elevar a la categoría de IMPOSIBLE cada uno de ellos, analizo la situación para saber por dónde empezar: como decía Henri Barbusse (1873-1935) novelista francés, «Es intentando lo imposible como se realiza lo posible«. Con este análisis inicial consigo optimizar mi tiempo, al evitar decisiones incorrectas y precipitadas que me retrasen o me alejen de mi objetivo.

¿Y qué pasa si el imprevisto es tan grande que rompe la planificación prevista? Hay alternativas a pensar que se acaba el mundo, os lo aseguro: ¿os suena la palabra «delegar»? Para mi es imprescindible estar rodeada de personas en las que puedo confiar mis tareas en estos casos, por que sé que serán capaces de hacerlo igual o incluso mejor que yo, y que además podrán ayudarme con cualquier imprevisto si yo sola no puedo: no pasa nada por pedir ayuda. Os invito a probar el universo colaborativo, estoy segura de que os encantará.

Otra herramienta que me resulta muy útil es la regla del 2 : todo aquello que te cueste dos minutos o menos en hacerlo, HAZLO en el momento, ya que retrasarlo sólo hará que tengas que invertir más tiempo en ello cuando lo quieras retomar. Por ejemplo: hacer una llamada o responder a un correo.

Toda empresa se debe a sus clientes, pero no será posible atenderlos de forma óptima, si nosotros no estamos bien. Es muy importante que cada día, reservemos hueco en la agenda para dedicarlo a nosotros mismos, para mimarnos como nos merecemos. Reservar hueco no es: «ya si eso cuando termine voy al gimnasio… o a tomar algo con los amigos…». Reservar hueco es anotar en nuestra agenda, concretamente cuál será «nuestro momento» cada día, porque cuando ponemos algo por escrito, nuestro cerebro adquiere un nivel de compromiso mayor, y aumentan exponencialmente las posibilidades de que ocurra.

Sé que no es fácil, pero es posible: en siguientes post os mostraré más herramientas que os ayudarán a gestionar vuestro tiempo de manera óptima.

¿Os atrevéis a ponerlas en práctica?

www.laescueladeemprendedores.com 

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