Relato 17. Tan sólo soy yo

Relato 17. Tan sólo soy yo

Tan sólo soy yo

“Aceptarme”

Me ha ayudado a valorar la vida,

a ser feliz.

“Soy yo”

Esa chica que es

ni muy alta, ni muy baja.

“Tímida”

cuando siento que tengo algo que perder.

“Mis secretos”

están a salvo en mi pequeña caja de recuerdos.

“Aceptarme”

He descubierto que cuando me quiero y me valoro, me siento mejor.

Me siento segura y pienso en todo el bien que puedo hacer.

Ahora he descubierto que pensar en otras personas me hace sentir feliz. Valorar cómo mis actos influyen o pueden influir en las vidas de otras personas me hace sentir feliz.

Con el tiempo me he dado cuenta de que las personas que piensan en sí mismas, se acaban convirtiendo en personas que sólo ven sus problemas. Incapaces de cuidar y de valorar a otras personas.

A mi por el contrario, siempre me ha gustado pensar en los demás y saber que lo que hacemos puede influirles.

Ahora me siento segura de mi misma. Saber que puedo hacer cosas por otras personas, para que se sientan bien, me hace sentir segura. Me hace sentir bien y feliz.

“Aceptarme”, ha sido la mejor terapia. Saber que puedo dar más de mí misma de lo que yo creía.

“Mi historia personal”

Pasé de ser una niña a comportarme como una persona adulta a los 12 años, cuando tuve el accidente.

Estuve en una silla de ruedas durante mucho tiempo.

Mis padres pensaban que quizá no iba a volver a caminar. Me enteré que tenía la cadera rota, muchos años después.

Con el tiempo le demostré al mundo, que podía caminar.

Que podía salir a delante, superar los problemas con determinación.

Toda esta vivencia me hizo madurar más de lo que una niña normal suele madurar.

Tuve que luchar mucho y confiar en mis posibilidades.

“Nunca dejaré de andar”

No sé si podré volver a caminar, pero nunca dejaré de dar pequeños pasos.

“Jamás dejaré de soñar”

Porque siempre tendré mi jardín secreto, donde podré volver a ser una niña.

“Esa soy yo”

Todo lo que viví me ha convertido en lo que soy.

“Un planeta”

Que tenía un jardín secreto, con una mascota que me hacía compañía, cuando estaba sola.

Con flores de colores, que huelen a primavera.

Un planeta que huele a hierba recién cortada por las mañanas.

Iluminado por la luz de las estrellas.

Mi persona favorita

Mi persona favorita

Todos tenemos una «persona favorita». Alguien con el/la que nos gustaría pasar cada día, cada minuto. Vivir experiencias, compartir momentos, cumplir sueños. Alguien que hace girar nuestro mundo y sobre el/la que todo gira.

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¿Quién la tiene más larga?

¿Quién la tiene más larga?

Nos pasamos la vida comparándonos con las personas que tenemos a nuestro alrededor.

Desde pequeños, somos comparados con nuestros herman@s, prim@s, con nuestros compañer@s de clase en el colegio… forma parte de nuestro desarrollo: la comparación con aquell@s que nos rodean nos ayuda a superarnos día a día, nos ayuda a crecer, nos ayuda a avanzar.

Es estupendo aprovechar los beneficios que nos produce observar a los demás, tratar de llegar al mismo nivel e incluso, por qué no, superarlos. En muchos casos es una motivación  extra que nos hace dar lo mejor de nosotros mismos.

La competitividad no es negativa, pero: ¿dónde está el límite?

En algunos casos, cuando ya se ha conseguido todo lo que se quería, en el afán de obtener reconocimiento, algunas personas no se conforman con compararse con los que tienen a su alrededor, sino que se convierte en obsesión «ser más» , «tener más», y «que se vea». 

Aunque podamos pensar que estas comparaciones son más características de los hombres, de ahí la expresión que da título a este post, realmente no tiene que ver con el sexo, sino con la energía predominante en cada uno. Se trata en este caso de una característica asociada a la energía masculina. Todos tenemos energía masculina, «yang«,  y femenina, «yin«, y lo ideal es conseguir el equilibrio entre ambas, acordaros del símbolo que lo identifica:

yinyangEn próximos artículos os hablaremos del interesante mundo de las energías: saber más sobre ellas, nos ayudará a conocernos  y mejorar nuestras relaciones.

Llama la atención que algunas personas, en lugar de esforzarse por alcanzar su mejor versión, buscan ese crecimiento poniendo un pié encima al que tienen al lado. Su objetivo ya no es hacer de forma excelente la tarea que les ocupa, sino demostrar que lo hacen mejor que los demás, en algunos casos creciéndose al llegar a la humillación de los que le rodean. ¿Conoces algún caso?

Esta actitud, lejos de ser una demostración de poderío, de valentía, es una muestra de una baja autoestima, de una necesidad de destacar no acorde con las capacidades y méritos de quien se comporta de esta forma. Detrás de este comportamiento se encuentran posiblemente situaciones vividas en el pasado, en la que esa persona percibió que se comportaban con él/ella de esa forma, y lo que busca es «ajustar cuentas».

Pero, ¿por qué lo tenemos que pagar los demás?, os preguntaréis.

Forma parte del juego de la vida, y de las cartas con las que cada uno ha decidido jugar. Estoy segura de que esas personas no son felices comportándose así: os proponemos jugar a identificarlos y aprender de sus errores. Siempre es posible seguir aprendiendo y una de las grandes virtudes que no podemos comprar con dinero, es la humildad de darse cuenta de ello.

Es posible que hayáis escuchado recientemente a alguien deciros : «no tienes ni idea», con un tono de prepotencia que os ha herido, precediendo a una demostración de lo bien que lo hace esa persona, o en algunos casos un discurso de los éxitos que consigue haciéndolo «como hay que hacerlo». No os preocupéis: si esa persona realmente tiene seguridad en sí misma y en lo que hace, no le importará mostraros cómo podéis llegar a hacerlo, y podréis aprender y seguir avanzando en vuestro camino, y sobre todo seguir creciendo.

A través de las herramientas que nos ofrece el coaching, podemos ayudaros a sacar vuestro máximo potencial a la luz, para que podáis alcanzar vuestra mejor versión, no con el objetivo de ser más que nadie y alimentar vuestro ego, sino para que potencieis la seguridad en vosotros mismos y vuestra autoestima. ¿Os gusta como reto de este nuevo año?