La persona exitosa no es aquella que nunca se cae, sino aquella que tras caerse es capaz de levantarse.
A nadie le gusta equivocarse, ni con las decisiones tomadas, ni con las personas en las que confías, ni con los negocios… Pero en cada equivocación, hay un valioso aprendizaje. ¿Por qué te has caído?, ¿qué no has hecho como deberías?, ¿por qué te ha fallado esa persona?, ¿qué viste en ella que realmente no era cómo pensabas?, ¿por qué ese negocio no ha salido cómo esperabas?, ¿qué variables no analizaste y fueron fatales?
Siempre hay una explicación para no haber obtenido los resultados previstos, y entender en qué hemos fallado nos ayudará a aprender, avanzar y no tropezar de nuevo en lo mismo. Incluso a veces es necesario tropezar varias veces para aprender de ello.
¿Cómo vas a aprender a levantarte si antes no te has caído?
Podrías pensar: «Mejor no caer nunca!» Pues sí: esa sería otra opción, pero bastante improbable, y bajo mi punto de vista, incluso la más aburrida.
Y es aquí cuando debemos descubrir «el arte de aprender a levantarse».
Esta habilidad, nos ayudará a levantar la mirada, a ver más allá, a conseguir esa motivación extra para hacerlo de nuevo.
La satisfacción de conseguirlo, sin duda merecerá la pena.
Siempre tienes dos opciones:
transitar por el camino conocido, por la famosa «área de confort» de la que tanto hablamos, o
atreverte a descubrir el «área de oportunidades». Vivir nuevas experiencias, afrontar nuevos retos.
En la primera es probable que no te caigas, conoces el terreno, podrías incluso ir en «modo automático».
En la segunda, sin duda la más divertida, es probable que tropieces con alguna piedra, incluso es posible que te caigas. Si eliges esta senda, tendrás que estar preparad@, y aprender a levantarte.
Sabemos que no es fácil, pero la buena noticia es que no estás sol@. Desde La Escuela de Emprendedores, podemos acompañarte en tu camino.
Os animamos a que os permitáis ser artistas de vuestro camino. Ese camino que es vuestra vida, y que sólo vosotros podéis recorrer.
«El arte de aprender a levantarse» no se aprende en los libros, si no que se aprende VIVIENDO.
Le dijo el aprendiz al maestro: ¿qué es la rutina?
Y sonriendo compasivamente, como siempre, le dijo:
La rutina es la llave para dejar de saborear la vida…
Tira la llave que cierra mentes…
Y abre la mente que reconoce las llaves…
Y podrás saborear cada instante de tu vida.
En los últimos días habréis escuchado en vuestro entorno, o quizás a vosotros mismos, hablar sobre «la vuelta a la rutina«, la «depresión post-vacacional«, «se acabó lo bueno«…. Si a esto lo acompañamos de las tormentas de estos días en parte de nuestro país, todo se vuelve aún si cabe más gris.
Pero, ¿y si lo transformamos en positivo?
Vale, sí… ya os estoy escuchando a alguno de vosotros….
¿Qué hay de positivo en volver a trabajar? Pues lo hay: tienes trabajo!!!
¿Qué hay de positivo en volver a madrugar? Pues que tienes todo un día por delante para disfrutarlo.
¿Qué hay de positivo en los atascos matutinos? Eso es genial! Tienes más tiempo para cantar en el coche, planificar tu día, relajar la mente antes de empezar la jornada…
¿Qué hay de positivo en no poder disfrutar de la playa o piscina y volver a encerrarte en tu oficina, fábrica o similar? También tiene su parte positiva: tu piel de lo agradecerá 😉
¿Qué hay de positivo en no volver a ver a ese «amor de verano» (o de primavera…)? Esto además de positivo es una prueba de fuego: si realmente era amor, ni la distancia ni nada hará que deje de serlo: seguirá estando ahí, y disfrutaréis de la sensación de echaros de menos y de la emoción de volver a veros. Y si no es así, quédate con los buenos momentos vividos, que seguro merecieron la pena.
Os proponemos que hagáis este ejercicio con todas aquellas cosas que percibís como negativas, y las transforméis en positivo. Podéis compartirlas a continuación, y ayudar quizás a otras personas que les cueste verlas.
Decía el maestro que «la rutina es la llave para dejar de saborear la vida». ¿De verdad queréis dejar de saborear cada instante de vuestra vida?
Es posible vivir y disfrutar de la vida de lunes a domingo, de enero a diciembre, ¿qué puedes hacer para que eso ocurra?
Todos tenemos responsabilidades, obligaciones, y evidentemente no siempre disponemos de todo el tiempo que nos gustaría para poder disfrutar. La clave está en organizarse: contamos con 24 horas, ¿cuántas nos podemos dedicar a nosotros mismos? Habrá días que más, otros que menos, pero os propongo encontrar cada día esos momentos para poder recargar vuestras pilas: lo necesitaréis para tener energía el resto de la jornada.
Si aún así esa rutina os sigue pesando tanto que no os permite VIVIR, es hora de plantearos un CAMBIO: ¿realmente merece la pena seguir «sufriendo» esa rutina?
Sabemos que es difícil, pero siempre hay opciones: os invitamos a abrir vuestros ojos, cambiar vuestras gafas de realidad si es necesario, y ver un poco más allá. Convertid las rutinas en algo positivo: ¿por qué no proponeros la rutina de ser felices?, ¿qué es lo que os hace felices?, ¿qué podéis hacer para conseguirlo?
Lamentamos deciros que no tenemos una varita mágica que coloree vuestra vida, pero sí la fórmula para que todos los días pueda salir el sol. El secreto está en vosotros: tenéis todas las herramientas necesarias para dibujar una sonrisa en vuestro rostro. Si necesitáis ayuda para descubrirlas, estaremos encantados de acompañaros en vuestro camino.
Depende, de qué depende? de según cómo se mire, todo depende…
Muchos de nosotros recordaremos esta sencilla canción con la que Jarabe de Palo, allá por el 1998 nos hizo pensar un poco. A algunos, en plena adolescencia, quizás no demasiado jajaja. Pero con el paso de los años, estas palabras siguen resonando en nuestras cabezas.
¿Cuántas veces hemos magnificado lo que considerábamos «la peor de nuestras desgracias», y después resultó «no ser para tanto»?
Muchas veces me habréis oído hablar de que la realidad que cada uno percibe depende de las gafas con la que la miremos. Realmente estoy convencida de que eso es así. Pero también soy consciente de que muchas veces no es sencillo darse cuenta de ello.
Es más fácil verlo en los demás: «no es para tanto como piensa». Pero cuando nos toca a nosotros: «lo mío sí que es un problema…». ¿Os habéis visto alguna vez en esta situación? Pues siento deciros que para los demás quizás «tampoco sea para tanto como pensáis».
Ante esta situación, tenéis dos opciones:
aislaros en vuestra burbuja y seguir martirizándoos por lo que es o lo que pudo ser, o
ver desde otra perspectiva la realidad que estáis viviendo, actuar y avanzar.
¿Qué preferís?
La primera opción es la más cómoda, para que os voy a engañar. Es más, seguro que encontráis «vampiros» a vuestro al rededor que «os darán la razón», y pintarán aún si cabe más negra esa realidad que percibís. Personalmente, hace años que decidí alejarme de los «vampiros», y no los echo nada de menos…
La segunda opción no es fácil, pero sin duda los resultados merecerán la pena.
Para algun@s la burbuja se ha convertido ya en su zona de confort, pero ya que estamos en verano: ¿por qué no irnos de vacaciones a la zona de oportunidades?A ser posible con billete sólo de «ida».
Lo de «ahogarse en un vaso de agua», es deporte nacional, y cada día cuenta con más seguidores. ¿Sois abonados del Club?
Os invito a que cambiéis vuestras gafas, o al menos que las graduéis de nuevo, y que miréis otra vez esa realidad. Porque «Depende, todo depende. De según cómo se mire, todo depende.»
Para que las palabras no se queden en el aire, siempre recomendamos hacer este ejercicio acompañados de papel y boli, porque cuando lo escribimos, nuestro cerebro es capaz de asimilarlo mucho mejor. Vamos allá!
Escribimos esa realidad tan negra que estamos viendo. Ese problema tan grave que percibimos. A poder ser con todo lujo de detalles. Un profesor de la Universidad nos decía que «tener problemas no es un problema», porque significaba que tenía solución. Que cuando no tenía solución, entonces se convertía en desgracia. Así que si lo vuestro es sólo un problema, estáis de enhorabuena, porque tiene solución!!!
A continuación, deberéis escribir aquello que estáis haciendo actualmente para afrontar esa situación. Si no estáis haciendo nada, o simplemente estáis parados en vuestra burbuja, dejaríamos esto en blanco.
Un tercer paso, sería escribir aquello que podéis hacer ante esa situación, y que no estáis haciendo, para poder cambiarla. Os recomendamos que dejéis a un lado las limitaciones que podáis tener. Echad vuestra imaginación a volar, sin límites.
Por último, os invitamos a haceros la siguiente pregunta: ¿qué es lo peor que puede pasar si actuáis?
Una vez que tengamos esto por escrito, es el momento de valorar si actuar o no y cómo hacerlo. Sabemos que esto no es fácil, pero con ayuda todo es posible. Podemos ayudarte a diseñar tu plan de acción para revertir esta situación que no te deja avanzar. Por que otra vida es posible, y tú puedes ser el protagonista.
Muchas veces la solución está más cerca de lo que creemos, porque «Depende, todo depende, de según cómo se mire todo depende…»
Todas las noches pueden ser mágicas, es más: deberíamos hacer que todas las noches lo fuesen. ¿Qué os parece si lo proponemos como próximo objetivo?
Hay muchas leyendas sobre el significado de la noche de San Juan, y en Galicia, «tierra de meigas», si cabe alguna más. Saltar alguna de las tradicionales hogueras, un número impar de veces, hará que el fuego proteja a todo aquel que tenga el valor de saltar las llamas. ¿Os animáis a hacerlo?
Esta noche, es el momento perfecto para quemar lo viejo y dejar entrar lo nuevo. Activar la tecla «DELETE» en todo aquello que este año nos ha decepcionado, todo aquello que no nos deja avanzar, que no ha cumplido nuestras expectativas… Todo ello sin olvidar retener el aprendizaje que estas experiencias vitales nos han aportado, porque todo lo que vivimos nos hace crecer.
Os invitamos a pensar esta tarde en todo aquello que queréis dejar detrás, y lo más importante: a pensar también en todo lo nuevo que queréis que llegue a partir de ahora. Como siempre decimos: «de lo que crees, creas». En esta noche mágica, las visualizaciones creativas cobrarán si cabe aún más fuerza.
¿Os acordáis de los propósitos que hicisteis en año nuevo?, ¿cuántos de ellos habéis cumplido? Quizás sea hoy un buen momento para reconsiderarlos, apostar por aquellos que siguen siendo importantes para vosotros, reformular los que se han visto modificados y desechar aquellos que no merecen vuestro tiempo.
Por último: no os olvidéis de disfrutar de la primera de muchas noches mágicas que os esperan este verano, «sacad las escobas y a volar!!!».
¿Habéis oído hablar del » Club de l@s desgraciad@s»?
No? pues es «tendencia» últimamente… Seguro que conocéis a alguien asociado a él.
En este Club, los integrantes se reúnen para compartir sus desgracias, lo mal que les va la vida, lo injusto que es el mundo con ellos; que si tienen un trabajo que odian, que si no tienen trabajo; que si están solos, que si no lo están pero los que están a su alrededor no los entienden; que si se drogan por lo que les pasa, que si beben para olvidar; que si les duele esto, que si les duele aquello; que si llueve mucho, que si calienta el sol…
Otra característica común, es que la culpa siempre siempre siempre es de los demás: el entorno, la pareja, el jefe, los compañeros… Los integrantes de este Club son unas pobres víctimas y no pueden hacer más que compartirlo con «sus iguales» para sentirse comprendidos.
Tened mucho cuidado!!! Si no compartís esta idea de vida y os acercáis a este Club, seréis vistos como una amenaza y se sentirán atacados. Posiblemente intentarán contagiaros su pesimismo y sus malas vibraciones, y si no lo consiguen pasaréis a ser «el enemigo».
Lo más habitual es que los integrantes de este «selecto club», se rodeen de perfiles como el suyo, ya que es su área de confort.
Siempre proyectamos lo que somos realmente, así que si alguno de vosotros este es el perfil con el que se está encontrando últimamente, debería preguntarse : ¿cuál es la energía que estoy transmitiendo yo?.
Como hemos comentado en otras ocasiones, de lo que crees, creas. Al final creamos a nuestro alrededor la realidad que creemos, y que damos como válida.
Si no os gusta la realidad que veis, os invitamos a preguntaros: ¿qué puedo hacer yo para cambiarla?, o mejor aún: ¿qué cambio puedo hacer en mí para cambiarla?
Siéntente protagonista de tu vida, por que los cambios más positivos partirán de ti, y los verás reflejados en tu persona y en tu entorno.
No dudes en pedir ayuda si te sientes tentad@ a pertenecer a este club, estamos seguros de que será mucho más positivo para ti formar parte de otros colectivos. Desde La Escuela de Emprendedores, estaremos encantados de acompañarte en tu proceso de cambio, a través de un proceso de coaching, porque otra realidad es posible y todo depende de ti.
¿Conocíais el «Club de los desgraciados»?, ¿conocéis a algún miembro?
Érase una vez una hormiga que vivía cómodamente en su hormiguero, con todas sus necesidades cubiertas y sin preocupaciones, no le faltaba comida ya que toda su familia vivía en una rica tierra, ni agujero en el que cobijarse. Tenían un gran líder que las guiaba en su camino cada día, y su vida prometía ser tan tranquila y predecible como la de todo su hormiguero.
Un día de tormenta se desvió un poco del camino marcado, y para su sorpresa, descubrió un nuevo horizonte lleno de nuevas oportunidades, y decidió explorarlo.
El camino no fue fácil, pero poco a poco consiguió ir avanzando. Cada día era un nuevo aprendizaje, un nuevo reto a superar. Despacito, pasito a pasito, suave , suavecito …
Un día se encontró con un compañero de viaje, que venía con una gran mochila, y le propuso ayudarle a llevar su carga.
Tras años ayudándole a avanzar en el camino que habían decidido recorrer juntos, se dio cuenta de que era ella la que finalmente estaba cargando con esa mochila, que se había hecho aún más pesada.
Decidió pedir ayuda, ante la impotencia de no poder hacer nada más para seguir avanzando.
Para su sorpresa, esa ayuda consideró que la gran mochila que todos veían, no existía, y que la valiente hormiga llevaba portando una carga imaginaria durante años, y que todo su entorno estaba también equivocado al verla.
La solución que planteó fue separar los caminos de los dos aventureros, ya que ignorando la existencia del porte, estaba seguro de que por fin ambos podrían avanzar.
Como veis, dependiendo de las gafas con las que se mire: la imagen puede ser totalmente diferente.
Y vosotros: ¿creéis que ignorando aquello que os impide avanzar, conseguiréis vuestro objetivo?, ¿estáis dispuestos a explorar nuevos horizontes?