Manual del Emprendedor

Manual del Emprendedor

Hoy queremos informaros de una novedad, un manual didáctico que esperamos os sirva a los emprendedores para facilitaros el trabajo
Os presentamos:
MANUAL DEL EMPRENDEDOR

¿Qué debemos tener en cuenta para emprender un proyecto de negocio?

Cuando se plantea la posibilidad de crear un proyecto con el cual podamos ayudar a los demás, disponer de nuestro propio tiempo, ser dueños de nuestras decisiones, convertir en realidad una idea con potencial y tener la posibilidad de ser nuestros propios jefes, ante esta situación, deberemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿tengo las capacidades y habilidades necesarias para llevar a cabo un proyecto?
  • ¿quiero desarrollar mi carrera profesional como emprendedor?

Si obtenemos respuestas afirmativas desde la sinceridad, sentimos la necesidad de tener independencia y disponemos de la ilusión necesaria para hacer algo propio, surgirán infinitas razones para comenzar un proyecto.

Y para poder hacerlo bien, de manera que el futuro de ese proyecto pueda llegar a ser un éxito, será necesario que dispongamos de alguna ayuda para que nada nos quede atrás o nos haga retrasar la puesta en marcha.

Pensando en esto, María José Llevot, la autora de este volumen de autoayuda, que está diseñado para el que decide emprender, ha querido resumir en pocas líneas, cuáles serían los conceptos que se deberían tener en cuenta para de manera ordenada,  ir avanzando en el desarrollo de nuestra idea, por lo que recomienda seguir los pasos marcados en este manual, que planificará el inicio de algo que como resultado generará ilusión, ganas de alcanzar las metas que nos propongamos en el proyecto empresarial, irá haciendo que nos comprometamos para lograr los objetivos que nos hayamos marcado, para que poco a poco, gracias al esfuerzo y la tenacidad, vayamos cosechando éxitos.

Es por esto, por lo que os recomendamos este manual, para poder avanzar por vosotros mismos y hacerlo bien, ejecutar uno a uno los pasos que incluye esta herramienta de consulta, y estar atentos a los consejos que desde la experiencia va dando para ver más allá del horizonte inmediato.

Libro muy manejable, de sencilla comprensión, que se encuentra ya a la venta, y  que se puede conseguir a través de los siguientes enlaces:

https://libros.cc/Manual-del-emprendedor.htm?isbn=9788413741406

https://www.amazon.es/dp/8413741408/ref=cm_sw_r_cp_apa_fabc_jcY6Fb1EHVCE8   (Amazon)

Además: en librerías bajo demanda.

              Ánimo !!! Os merecerá la pena dedicarle un poco de vuestro tiempo

El Camino

El Camino

Si tuviera que decir lo que es la vida, sería incapaz de definirla y lo que supone.

Creo que mi actitud sería soberbia, sólo por intentarlo. Ella tiene sus propios caminos; es misteriosa, reservada y sabia. Si naciéramos con la capacidad de conocer sus caminos, realmente aprenderíamos…

Tan sólo te puedo hablar de mi camino y experiencia de las cosas.

Al principio pensé que lo sabía todo, a eso le llamo soberbia. Luego, poco a poco me di cuenta de que estaba equivocada.

Me enseñaron que la vida era un camino simple y sin peligros. Que con esfuerzo todo se consigue.

Con la experiencia, comprobé, que en la vida hay peligros y que el miedo me avisaba para que estuviera alerta y salir de ellos.

Sí, he aprendido, pero en ese aprendizaje he visto como se me iba la vida entre las manos. Y lo peor, he visto como se iba la vida de otras personas.

De todo esto solo me queda la experiencia y el aprendizaje del para qué de la experiencia frente al por qué de las cosas.

El para qué de ese camino. Para ayudar a las personas.

Quizá sin saberlo me olvidé de mi misma. Gracias a dios otras personas se acordaron de mí. Y como un espejo me ayudaron a reflejarme para que no me perdiera.

Todos hemos perdido, pero también hemos ganado.

Que bonito es dar y recibir. Que bonito es recibir dando.

Mi alma se iba llenando y mi mochila, poco a poco se iba liberando del peso y de la carga.

He cometido muchos errores, como todas las personas. Aunque siempre intenté hacerlo lo mejor que pude.

De algunos errores he aprendido y de los otros, creo que también aprenderé.

De las personas con las que me he cruzado, algunas se convirtieron en compañeras de viaje. Algunas de ellas cargaron con mi mochila, cuando yo no podía con el peso.

Siempre recordaré a mis compañeras de viaje.

Poco a poco, me enseñaron y aprendí a observar y escuchar. Antes sólo miraba.

Pude colaborar en proyectos de ayuda. Seguro que de esta experiencia aprendí mucho…

Aunque ahora no sabría decirte el qué.

Con el tiempo me doy cuenta de que hay muchas maneras de ayudar. Quizá la mejor es una sonrisa sincera.

Experimenté la generosidad de quien menos tiene. El poder de la sonrisa y del buen humor. Y es que pocas cosas ayudan más que una sonrisa sincera.

Cuanta inteligencia emocional somos capaces de demostrar cuando sonreímos sinceramente.

Yo en mi experiencia creo que la vida es un continuo darse golpes, tomar decisiones y continuar a delante. Siendo consciente de cómo mis acciones afectan a otras personas. Sé que esto es complicado. Yo lo llamo la auténtica responsabilidad.

Me he dado cuenta de lo importante que es rodearme de buenas personas que me respetan y respetan la vida.

Todas la personas somos diferentes. Pero la diferencia no tiene por qué ser mala, aunque nos asusta.

Me asusta el cambio; cambiar, ver con el corazón, lo que es distinto y me saca de mi razón, donde creo que todo es perfecto.

El miedo me ayudó a valorar las pequeñas cosas, como un pedazo de fruta, cuando tenía hambre.

El miedo a la muerte me recordó que estaba viva y que tenía que seguir luchando por la vida. Esto me ha hecho sentir más viva que nunca. A sentir mi respiración, cómo el aire entraba en mis pulmones, prestando atención a los detalles y entender que todo puede cambiar en un segundo.

Esto me enseñó, lo que yo creo que es humildad. La importancia del buen humor, trasmitir alegría, ser compasiva, saber escuchar, tener paciencia y disfrutar de la compañía de los compañeros de viaje. El verdadero significado de la lealtad.

En el momento en el que menos tenía, fue cuando más me llené y cuando se produjo el cambio más grande.

Aprendí que vivir es pasar a la acción.

Descubrí que los ángeles terrenales son capaces de entender el dolor verdadero, el tormento y verdadero sufrimiento. Viendo, observando y esperando a que el alma cure sus heridas. Mientras el tormento quema, como el fuego que cura las heridas, mientras el alma se transforma, supura y se hace más fuerte y sabia, en el perdón del pecado original, con el que nacemos.

Gracias ángeles de la guarda, por no tener miedo de mi pecado original, por cuidarme. Por estar ahí, cuando todos se fueron, por miedo y vergüenza.

Gracias por no haberme juzgado. Porque vuestro perdón y amor infinito me ayudó a sanar y a curarme.

Gracias por no haber tenido miedo y por haberme cuidado en el fuego, en el inframundo. Mientras se quemaban vuestras plumas, ya no podíais volar y os quedasteis conmigo, atrapados, pero enteros, observándome, mirándome con amor infinito y cuidándome.

En reconocimiento a todas aquellas personas que día a día se queman o han quemado, ayudando, para que la vida y el mundo sea un sitio mejor y más justo.

Para esas personas que han perdido, por dar y que han puesto su vida al servicio de una vida mejor. Aportando incluso sus recursos propios.

Vosotras, personas altruistas sabéis quienes sois y creo que no es necesario nombraros, porque sois ángeles en la sombra, llenos de luz que no queréis el reconocimiento.

Gracias por haber ayudado a tantas personas y por hacer de esta vida un sitio mejor.

Mi corazón late fuerte.

Mi corazón late fuerte.

Siento mi corazón fuerte, como en una carrera.

Me he dado cuenta, que me cuesta llegar a las personas. Quizá me intrigan tanto que me gustaría poder escuchar sus historias.

Ninguna persona hemos nacido aprendidas. Yo en mi caso nací con la capacidad de hablar poco. Reconozco que no tengo una bola de cristal, para saber lo que otras personas sienten o piensan. Y con el tiempo he aprendido que mi forma de pensar y ser, es diferente.

Sé que puede resultar difícil entenderme. Soy una persona callada o tímida, pero no distante. No entiendo bien las ironías o bromas pesadas.

Me duelen los comentarios que se hacen sobre las debilidades de las personas. Me pone muy triste escuchar las palabras falsas.

En el fondo, de mi corazón, estoy deseando escuchar, poder hablar, aprender, compartir. Reconozco que soy incapaz de soportar la emoción y la tensión que me causa, poder hablar y expresarme.

Mi corazón se cierra con la injusticia. Siento dolor y mucha pena.

Algunas personas me miran mal o ponen mala cara. Otras, hacen comentarios sobre mí, que no entiendo, pero que se me quedan grabados, se repiten en mi cabeza como una canción y pasado un tiempo, siento que me hacen daño.

Luego a estas personas les doy las gracias, porque en el fondo sé que me quieren, ya que esta es una expresión pobre del amor.

Yo no lo sabía, pero hay personas que me consideran débil, por ser así. Sé que intentan protegerme.

Quizá entienden mejor que yo el mundo que hemos creado.

Reconozco que las admiro, las respeto y las valoro… Las observo desde el respeto, las escucho y rezo por sus almas, en mi intimidad.

No quiero que nadie sufra. Pero esto es imposible, la vida me ha enseñado que eso es imposible, por eso solo puedo rezar por ellas.

Me encantan los colores. Me quedo como hipnotizada… Lo sé, es raro… Yo pensaba que era algo normal.

No tengo muchas amigas, pero reconozco que las personas que me conocen me quieren. Y las personas que me hacen daño también me quieren, sólo que ellos no lo saben. Y me da pena, porque sé que no saben lo que es el amor. Espero que algún día lo encuentren y lo vivan.

Me encantan las flores, los animales y la naturaleza.

En los parques o en el autobús, veo a las personas y me imagino cómo serán sus vidas.

Cuando veo a una persona preocupada me gustaría poder decirle, “tranquila” todo se va a solucionar.

Creo que la vida de las personas es más rica y emocionante de lo ellas creen, aunque fantaseen, para evadirse.

Cuando tengo que buscar algo, lo hago por formas y colores. Esto a veces es un problema…

Mi vida es un cúmulo de emociones, intensas, muy intensas. Aunque parezco una persona tranquila y parada, dentro de mi lo vivo todo intensamente. Por ello, necesito buscar la tranquilidad, a veces en la naturaleza, otras veces tomando un café… que no es lo mismo que querer estar sola.

Espero que este pequeño relato te guste. Y quiero darte las gracias por haber dedicado tu tiempo a leerlo.

No todas las personas somos iguales. Esto es una cuestión que he aprendido con el tiempo…

Que tengas un feliz día.

Necesito respirar

Necesito respirar

Necesito respirar
Descubrir el aire fresco
Y decir cada mañana
Que soy libre como el viento

 

Rememorando a uno de los mitos de la música del llamado «rock andaluz», Medina Azahara, seguro que más de uno clama estas frases al cielo últimamente.

Acostumbrados a vivir deprisa, a no disfrutar de las pequeñas cosas porque «llegábamos tarde» a algún otro lado… este golpe de realidad va a ser toda una lección de vida.

Volver a disfrutar de los abrazos, de sentir la energía que transmitimos con ellos, de los besos, de las caricias… Será como volver a sentir todo por primera vez. Os animo a hacer un anclaje de estas emociones, para poder recuperarlas en cualquier otro momento que lo necesitéis. Los que habéis asistido a algún taller o sesión conmigo, seguro que me habréis escuchado hablar de esta herramienta. Si algun@ quiere saber más sobre ella, podéis enviarme un mensaje y organizamos una videoconferencia. Solicitar videollamada

Personalmente, contar con estos anclajes me está resultando de gran ayuda durante este confinamiento. Aunque no he dejado de trabajar, ya que parte importante de mi trabajo se desarrolla online, sí que se echa de menos el contacto físico con la familia, los amigos, en las formaciones… Entre reuniones de trabajo y videollamadas con mi gente, no me queda mucho tiempo para sentirme sola, la verdad. Acostumbrada a estar lejos físicamente de ellos, en el día a día no es novedad. Disfruto mucho de mi soledad: he aprendido a llevarme muy bien conmigo misma. Pero los anclajes, como las vacunas, necesitan dosis de recuerdo, y ya va tocando…

Volver a sentir el aire del mar, para mi es vida, es paz. Mi mejor medicina, la más efectiva de las vitaminas. Tengo ancladas muchas emociones desencadenadas en estos momentos. Para mi recuperar estas sensaciones, aunque se produzcan sólo en mi cabeza, son la mejor forma de concentrarme estos días.

Y vosotros: ¿cuáles son esos momentos que os gustaría recuperar?, ¿esos momentos en los que sentíais que todo era perfecto?

El cerebro necesita también dosis de energía, momentos de liberarla para generar más. Yo lo consigo con deporte, acompañado como no: de música. Posiblemente mis vecinos prefieren que me centre en los anclajes, que son más silenciosos… En atención a ellos: voy variando las play list para darle gusto a todos 😉

Sé que esto pasará, que es una etapa más de la que tenemos que aprender. También sé que a algunos esta visión positiva de la situación, le puede parecer poco realista. Pero, sinceramente, estar pendiente de las noticias con el recuento de bajas en el frente todo el día… no me aporta mucho. O al menos no mucho positivo. Lamento muchísimo la situación, y me apena enormemente que además de perder a seres queridos, no se pueda despedir uno de ellos… Estar informado es importante, por supuesto, pero como todo: si algo te hace daño, no abuses de ello. Sólo las dosis justas. Cada uno decide cómo pasar su día, cómo pasar su vida. ¿Cómo la quieres pasar tú?

Yo decido pasarla con una sonrisa, que aunque sólo me la vea la pantalla de mi ordenador, me hace sentir mucho mejor 🙂

Estoy segura de que conocéis la canción: os animo a que cojáis vuestros micros imaginarios, subáis el volumen y hagáis una sesión de desestrés. Si alguno quiere compartir su sesión karaoke, sería estupendo!

Un abrazo virtual!

 

Cómo pescar trabajo, afrontando la tormenta

Cómo pescar trabajo, afrontando la tormenta

PROA A LA MAR.

Hoy es un día lluvioso, de esos en los que miro por la ventana y veo una cortina de lluvia. Es una lluvia que cae ligeramente inclinada en ángulo. Un ángulo perfecto de unos 30º. Es muy fina y ordenada. Cada gota parece ocupar el hueco perfecto que le corresponde. Junto a ella, otra gota de agua perfectamente colocada y así una y otra, junto a otra, formando un tejido. Como una manta, perfectamente tejida, mecida por el viento, cuando sopla, haciendo hondas perfectas.

La mar hoy bate con fuerza. “Marinero, hoy es día de café y descanso. Hoy no vas a salir a la mar. Caprichosa o sabia te da un descanso, dejándote hacer”.

Hay muchos días de pesca o pocos según se vea. La mar es muy grande y no se pesca en todos los sitios. Esto es lo primero que aprendes.

Ahora recuerdo cómo empecé a pescar, cuando me enseñaron. Al principio como todos en el puerto, con cañas. Luego ya más en serio íbamos en el barco.

Pasábamos horas hasta llegar al sitio y para cada especie, teníamos unas horas, una marca y un aparejo con una plomada diferente. Aparejos montados con pitas distintas, en función a la especie, al peso de la plomada, la profundidad y la corriente.

El mar es muy grande y cada marca tiene su captura. Aquí es donde uno se sabía pescador, marinero o no. Eres pescador si eres capaz de llegar al sitio y pescar. Y aún así, muchos días te vas de vacío.

La mar es muy grande y si quieres pescar tienes que ir con el aparejo adecuado, el cebo adecuado y al sitio correcto.

Puedes tener unos aparejos perfectos para pescar bonitos, pero amigo, quizá tengas que ir a donde están. No pongas aparejos de bonitos para pescar calamares.

Esto parece algo sencillo de entender, pero cuando buscamos un trabajo, o pretendemos promocionarnos, ¿somos conscientes de si usamos los canales correctos?

¿Tenemos en cuenta si las herramientas que utilizamos son las adecuadas?

Como se dice vulgarmente es “Cuestión de estar en el sitio adecuado en el momento correcto”.

Para mí es más fácil entenderlo con los aparejos y con la pesca, así como con los sitios de pesca.

Todo tiene su sistema, una preparación y un sentido.

Cuando veo una rompiente con piedras, pequeña, sin mucha espuma o corriente, siento que ahí tiene que haber algo.

Mi experiencia me dice que ese puede ser un buen sitio.

Esta es una experiencia probada con éxito y con muchas horas de trabajo.

A quién se le ocurre siendo especialista en electricidad pasar con un currículo, por una panadería, demandando empleo de panadero, por ejemplo. Mi lógica me dice que quizá esto sea una pérdida de tiempo. Aunque cada uno es libre de hacer lo que considere mejor y más adecuado”.

Lo sensato es tomar conciencia de:

  • Quién soy.
  • Qué servicio puedo aportar.
  • Me van a pagar por lo que hago.
  • Dónde demandan mis habilidades y servicios.

Cuando se busca un trabajo o una persona busca su perspectiva laboral o proyecto personal:

  • Que tipo de pescador soy. La persona tiene que explorar, saber quién soy y qué puedo ofrecer.
  • Ser consciente de qué es lo que quiero ir a pescar. Tomar conciencia de qué es lo que quiero sacar, de esa experiencia, motivación. Es decir, qué te motiva realmente para pasar a la acción y demandar ese trabajo.
  • Estudiar si tengo el equipo necesario para afrontar esa pesca, equipación. Analizar mis recursos o herramientas.
  • Ser consciente si conozco la técnica de pesca. Ser consciente de si mi formación es la que demandan o si mi formación es la adecuada. Adaptar mis herramientas y conocimientos a la búsqueda de empleo. Ser coherente en la búsqueda de empleo en función a las herramientas que tengo. Soy especialista en…” “Tengo experiencia en…”
  • Tener claro los sitios en los que puedo pescar. Páginas y empresas que demandan mi especialidad. “Cuáles son los caladeros”.
  • Tener una red sólida de pescadores amigos, que compartan sus experiencias e información sobre las capturas y las zonas. Experiencia in situ. Es importante una buena publicidad. Tener redes sociales donde presentarnos como LinkedIn. Y donde presentar nuestros servicios, conocimientos y donde poder intercambiar opiniones y experiencias con personas que están en el sector en el que nos hemos formado. Compartiendo experiencias y hablando con personas diferentes , si puede ser que no conocieras antes.

 

Cada técnica, muchas veces requiere un equipo determinado. Y aquí es donde te haces especialista. Eliges los señuelos que más se adaptan a tu forma de pescar. O que te dan mejor resultado. Esta experiencia es a través de prueba y error. Tu experiencia”.