Un pueblo llamado Deseo

Un pueblo llamado Deseo

Pasaron los días

Y así pasaron los días.

Rellenando mi perfecta agenda con reuniones.

La conversación, con aquella alma vieja, me había dejado inquieta”.

Tenía una tarde libre y no sabía qué hacer. Había pasado días mirando, a ver si veía de nuevo a esta alma vieja, pero no coincidimos.

Ese día, que estaba aburrida, sentí que alguien me hablaba.

– Buenas tardes Señorita, me dijo una voz.

-Ah, buenas tardes -le respondí. ¡Qué coincidencia! -disimulé un poco.

-Me quedó una duda de la última vez que hablamos. Cómo conoció usted el pueblo llamado Deseo. ¿Realmente existe?

-Ah, tiene interés por conocer la historia de cómo lo conocí. -me dijo el alma vieja.

La historia que le voy a contar, me la contó un señor que había viajado mucho. Este señor, contaba los relatos de lo que había visto y vivido, durante sus viajes.

Un día me dijo una cosa que nunca olvidaré. Parece usted una buena persona. Es un alma noble y buena, errante en el mundo, buscando su sitio. Como todas.

Disculpe, pero quizá le aburra con mi historia, Sra. -me dijo el alma vieja haciendo una pausa.

No se preocupe, -le dije, haciéndome la despistada. -Hoy tengo tiempo.

Entonces sonrió y continuó contándome. Yo en aquella época era joven. Caminaba por el mundo en busca de respuesta y experiencia.

¿Busca usted respuestas que muchas veces no llegan a sus preguntas?

Caminar por la vida, no es fácil, -me dijo, porque siempre dejamos huella. Cada paso que damos sobre la tierra, sobre la hierba, deja una marca. Que simboliza que en un momento estuvimos ahí. Una huella que en muchos casos es un reflejo de nuestras decisiones.

-Un día, iba caminando, bajando, por un camino, que pasaba por un pueblo de una sola casa. El camino era estrecho, de tierra seca y cantos rodados, rodeado de campo. La hierba estaba verde y el viento la movía suavemente. En el campo había un árbol, al que parecía que no le afectaba el paso del tiempo, junto al camino.

Mientras bajaba la cuesta empinada, caminando, pude ver como el sol iluminaba el árbol. Sus hojas se movían con el viento.

Cuando llegué abajo de la cuesta, junto a la esquina de la casa, pude ver a una señora sentada. Era mayor y muy risueña.

Buenas tardes, -me dijo, -ya le queda poco para llegar.

-¿Y usted cómo lo sabe? -le pregunté.

Pasan por aquí, muchas personas como usted con mochilas, que parecen cargadas. Muy pesadas. Andan así como hacia delante. Todas tienen cara de andar buscando algo, desean encontrar algo, que desean y que está muy lejano todavía para ellos. Pero a usted ya le queda poco para llegar.

Valla, aquello parecía un actor al que habían puesto, para animar a las personas que pasaban por allí.

Gracias Sra. le dije. Hay que ser siempre una persona educada.

No sé realmente cuánto tiempo tardé en llegar, -me dijo el viajero. Sólo sé que a partir de ese momento todo pareció fluir. El tiempo pasó muy rápido. Y así sin darme cuenta, dejándome llevar por mi intuición y mis sentimientos llegué a mi destino, Deseo.

Un recuerdo mágico

Un recuerdo mágico

Las hojas de los árboles, son marrones, rojas y verdes. Me agacho al suelo y las toco con las manos. Son rugosas y tienen pequeños «bultitos». Son preciosas, todas ellas son perfectas, todas diferentes. Me parece fantástico el abanico de colores que tienen. Como pasan del verde, amarillo, blanco, naranja marrón y rojo.

Miro el paisaje como si fuera la primera vez que lo veo.

Siento calorcito en la cara.

Cierro los ojos, y levanto la cabeza, para poder oler el aire.

Inspiro fuerte. Meto todo el aire que puedo en mis pulmones. Siento como el pecho se me hace grande. Siento como se hincha y como yo me hago grande, acostumbrada a sentirme pequeñita, ahora me siento grande y fuerte.

El aire es fresco. Lo siento como si fuera agua que recorre mi cuerpo.

Intento guardar la imagen de lo que me rodea en mi memoria. Quiero guardar este momento, congelarlo.

Todo está verde. El viento se posa sobre la hierba y la acaricia, suavemente. Escucho el ruido que hace, es como un sisisisisssisiisisisisi. Ondula la hierba, haciendo formas en movimiento… Ahora se me parece a una bandada de golondrinas, haciendo formas mágicas, moviéndose todo en conjunto. Ondulando, dando vueltas y volviendo al mismo sitio, una y otra vez. Acompañado todo este movimiento de ese sisiisisisisisiisi.

Me gustaría tocarlo… me gustaría que tocara mi mano. Entonces vuelvo a hacer una inspiración profunda y me agacho al suelo, poniéndome de cuclillas, con las palmas de las manos hacia abajo. Justo encina de los hilos de hierba que hay debajo de mi. Casi sin tocarlos dejo mi mano ahí, sintiendo como el aire la acaricia.

Siento como la vibración de los hilos de hierba, hace cosquillas en la palma de mi mano… sisiisiisisisi…. Me encanta, es una sensación muy agradable que me hace sonreír… me siento como una niña pequeña, mejor dicho siento a mi niña pequeña dentro de mi, divirtiéndose de nuevo, con sus travesuras y fantasías…. Siento como esa vibración sube desde la palma de mis manos, pasa por la yemas de los dedos y recorre toda la palma, acariciándola suavemente hasta llegar a las muñecas y sube por el antebrazo.

La dejo ahí un rato. Tan sólo quiero sentir. Sentirme viva de nuevo. Cierro los ojos, con la intención de que mis sentidos se hagan más sensibles.

Quiero grabar este momento, no quiero que se me olvide. No quiero que se me escape nada.

Quiero recordarlo todo, tal y como es. Tal y como yo lo siento. Este será mi recuerdo y lo guardaré en mi caja de cosas bonitas.

Sí de mis cosas bonitas”.

Donde guardo mis fantasías que me ayudan a vivir. Mis recuerdos, que nunca coinciden con los recuerdos de otras personas…

Siento como el aire acaricia mi mano, mientras acaricia los hilos de la hierba.

Siento el sol en la cara, que poco a poco se me va calentando y me pica un poquito.

Tengo los ojos cerrados, así me puedo concentrar un poco más en todo lo que me rodea.

Abro los ojos y vuelvo a ver el árbol, redondeado, un poco torcido, junto al camino.

Su tronco es grueso y su piel es rugosa. Me imagino, como sería tocarlo.

Extiendo la otra mano como para tocarlo, hacia el suelo, hacia la tierra en la que están sus raíces. Después de un rato, siento la corteza del tronco del árbol, sobre la palma de mis manos.

Aunque es rugosa, yo la toco con cariño. Poso la palma de mi mano, con cariño sobre ella.

Le pido permiso, le digo si le importa que ponga mi mano. La acaricio, pero siento que aunque fuerte también es vulnerable. No quiero invadir, tan solo quiero sentir su presencia. Aunque la corteza es áspera, me sorprende su suavidad. Tiene pequeñas islas de musgo, que la acolchan y la hacen muy suave.

Le doy las gracias por estar ahí, por su presencia, su dignidad y por haberme permitido acercarme y compartir este momento.

Gracias de todo corazón, por haber compartido conmigo sin pedirme nada a cambio. Gracias por haber sido tan generoso conmigo.

Recomendaciones para Neuroterapia (I)

Recomendaciones para Neuroterapia (I)

Durante los periodos de 21 días. Se puede realizar, entre medias, otro tipo de terapia para reforzar el proceso o ver tu evolución. Con terapias del tipo narrativa o energética, como EFT, por ejemplo.

La consulta debe finalizar, con tu asunto cerrado o anclado. Habiéndote generado recursos positivos a los que puedas acceder.

En ningún caso, puedes acabar la sesión, como cliente, con la herida abierta y sin estar estabilizada emocionalmente. Esto siento decirte es muy peligroso. Y en algunos casos puede provocar accidentes graves.

Este tipo de terapias, es recomendable utilizarlas para «casos muy especiales», «trauma», Casos complicados, incapaces de ser resueltos con otro tipo de terapia. Esto quiere decir que no es recomendable que las utilices para todo.

Muy importante, evitar situaciones en las que te digan, «vamos a explorar a ver que sale». En Neuroterapia hay que tener en cuenta cuál es la situación que queremos resolver. Evitar hacer movimientos, con la intención de buscar recuerdos. Ten en cuenta que puedes conectar con un montón de situaciones y de estímulos pasados y perderte en el proceso. Lo que te llevaría a tener confusión, malestar y a poder «hundirte». Ese no es el objetivo.

Este tipo de terapia, suelen ser poco eficaces cuando la persona carece de las herramientas necesarias para superar la situación.Es conveniente enseñar o dotar a la persona de las herramientas necesarias, antes de aplicar una intervención tan fuerte.

En el caso de que no tengas las herramientas, la intervención podría no ser útil y esto puede causarte un mayor desconcierto y la sensación de bajón o hundimiento.

Es normal que después de la sesión, necesites descansar.

Hábitos saludables

Después de recibir una sesión y en el periodo en el que dure el tratamiento, deberías cuidarte.

La persona psicoterapeuta, también es recomendable que lleve hábitos saludables.

Evitar en lo posible actividades tóxicas.

Como beber alcohol o fumar en exceso. No descansar lo suficiente. Tener horarios distorsionados.

El psicoterapeuta debe saber en todo momento, si estás tomando algún tipo de medicación o tratamiento.

Durante el proceso el psicoterapeuta, debe actuar con respeto y en ningún momento debe, interferir, dar su opinión o introducirte ideas, emociones, sensaciones, imágenes a las que no hayas hecho referencia.

Conclusión

Es importante que si recibes este tipo de psicoterapias, tengas en cuenta los puntos principales para asegurar tu éxito.

Periodo, cada 21 días, mínimo.

Tener o desarrollar hábitos saludables.

Evitar hábitos tóxicos. Por ejemplo: Se puede beber una copa de vino. Podría resultar muy peligroso beber media botella de vino.

Dormir, comer, descansar y tener relación social saludable.

Si notas que empiezas a tener cambios de temperamento o emocionales bruscos, es probable que algo no esté funcionado. En ese caso sería bueno parar y analizar qué está sucediendo. Revisa los puntos anteriores. 

Ten en cuenta que este tipo de intervenciones están diseñadas para resolver y causar alivio, paz, bienestar. No para causar más malestar, confusión o conflicto.

Ten presente que aunque este tipo de terapias se exponen como milagrosas, son muy fuertes e intensas.

Cuídate mucho.

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Recomendaciones para neuroterapia

Recomendaciones para neuroterapia

¿Qué puedo hacer si me siento mal, después de recibir neuroterapia?

Ya han sido dos ocasiones en las que una persona o una persona amiga de alguien que está realizando una neuroterapia como cliente, me cuenta que, en un principio, parecía que el proceso funcionaba muy bien. Pero llega un momento, a partir de la segunda o la tercera sesión, en el que la persona, cliente, se viene abajo. Es decir, literalmente de repente se hunde.

En los dos casos, después de indagar, se había alterado alguno de los puntos del protocolo de Seguridad, obligatorio de aplicar para el buen funcionamiento de esta poderoso herramienta.

Reconozco, es la situación más complicada a la que me he enfrentado.

¿Qué puedo hacer en ese momento?

En este escrito quisiera dar una serie de pautas, basadas en mi experiencia personal, durante mi formación, de los protocolos de EMI.

Introducción:

EMI es un tipo de neuroterapia basada en el movimiento ocular.

Dentro del conjunto de neuroterapias las tres principales son EMDR, Brainspotting y EMI.

De las neuroterapias EMDR y de Brainspotting no puedo hablar ya que no estoy formado en ellas.

En un principio los protocolos generales de seguridad, son los mismos, según tengo consultado con otros profesionales de la salud mental, psicólogos y psiquiatras, formados en las tres disciplinas.

Informar, en qué consiste la intervención, como se va a realizar. Preguntar al cliente si está dispuesto y si se siente con fuerzas.

Lo importante es que te informen en qué consiste el proceso y como lo van a realizar así como, es probable que revivas el evento. Lo que te puede llevar a sentir cierto malestar.

Deberían preguntarte.

Deberían preguntarte si estás Dispuesto/a a realizar la sesión y si te sientes con fuerzas.

Si estás en tratamiento y tomando medicación.

Cuáles son tus hábitos, saludables e indagar con respeto sobre los tóxicos.

Sesiones. En un principio, todo psicoterapeuta, debe realizar dos o tres sesiones a la semana, como máximo, de neuroterapia, entre todos sus clientes.

Si percibes que tu psicoterapeuta, realiza la mayor parte de las sesiones con estos procedimientos, tienes que tener en cuenta que esto le puede generar mucho cansancio y estrés. Lo normal es que tu terapeuta realice varios tipos de terapias y la neuroterapia sólo en casos de trauma severo.

Esto, se bebe a el peligro que corre el psicoterapeuta, de estresarse, debido a la intensidad de las emociones que se mueven en el cliente y al cansancio, que generan las intervenciones, lo que puede afectar a la calidad de tus sesiones.

Como cliente, se puede recibir, de manera recomendable una sesión cada 21 días. Y en mi opinión, combinarlo con rutinas saludables, fuera de la consulta.

Esto quiere decir que no es conveniente que tu terapeuta te someta a sesiones semanales o cada dos o tres días, de terapia tipo EMI. Ya que «21 días», es el tiempo mínimo que necesitaras para colocar «las cosas» en su sitio.

Ten presente que aunque este tipo de terapias se exponen como milagrosas, son muy fuertes e intensas.

Cuídate mucho.

Continua en la siguiente entrada…

 

Batalla Razón vs Corazón

Batalla Razón vs Corazón

¿Alguna vez os habéis visto envueltos en la batalla razón-corazón?

¿Quién ha salido victorioso?

«Ha intentado hacerse indiferente a los sentimientos mediante la razón, que es como intentar convencer con palabras y argumentos a un paquete de dinamita de que no explote«.

Esta frase de ndor Márai , en su obra La Mujer justa, resume para mi claramente el guión de esta batalla.

Muchas veces la razón no puede explicar lo que el corazón siente: «no se puede explicar lo que no tiene explicación«. Ojalá pudiésemos decirle al corazón lo que sentir en cada momento; cuándo sentir y cuándo dejar de sentir. Quizás de esta manera nos ahorraríamos muchas lágrimas y malos momentos. Pero lo cierto es que también nos perderíamos los mejores momentos de nuestra vida. ¿Merece la pena?

Posiblemente dejarnos guiar siempre por las estrictas reglas de la razón, nos lleve más rápidamente a nuestros objetivos sin distracciones, pero:¿eso sería para nosotros la felicidad?

¿Por qué evitar SENTIR?, ¿Por qué arrepentirnos de SENTIR? El día que dejemos de SENTIR, será por que nuestro corazón deje de latir, y nuestro cuerpo deje de estar en este mundo.

Que razón y corazón navegasen en la misma dirección, sería lo ideal. Podríamos trabajarlo como objetivo si queréis. Pero para ponerlos de acuerdo… ¿qué veis más probable? :¿que el corazón convenza a la razón o viceversa?, ¿cuáles serían los argumentos?.

El corazón podría utilizar como arma, que sin latido no hay vida.

La razón por su parte, podría argumentar que no es la persona correcta… la situación idónea… el momento adecuado…

Ambos están en lo cierto. Te toca decidir a ti quién quieres que gane, por cuál de los dos quieres apostar.

A esto tenemos que añadir, que la razón depende de uno mismo: los argumentos que construyes en tu cabeza y aceptas como válidos.

En cambio, el corazón… si ya es difícil controlar lo que sientes… más lo es controlar lo que sienten otros… No se puede obligar a nadie a sentir, y por mucho que te esfuerces, otro corazón no latirá por ti sino quiere, o ya late por otra persona…

«Querer es poder», o «el que lo sigue, lo consigue», bajo mi punto de vista: lo aplicaría a todo, menos a lo que al corazón se refiere.

La batalla razón vs corazón, debería ganarla la razón si el corazón no es correspondido. De otra forma, el dolor que nos provocará, nos romperá en mil pedazos y nos costará volver a sentir.

 

Y…¿qué sentido tiene la vida si no se siente?